EFE.
VALLADOLID
E
l Real Valladolid mostró de nuevo su lado más práctico y doblegó por la mínima en Zorrilla al Ciudad de Murcia con un gol de Vladimir Manchev que hizo justicia con lo acontecido durante los noventa minutos.
Salió asfixiando a su rival el Valladolid, practicando la presión y el orden que le están sujetando en el primer puesto de la tabla, aunque el Ciudad de Murcia propuso ayer un ataque directo que suele incomodar al equipo de Mendilibar.
Los disparos lejanos de Luque, que golpeaba cualquier balón que le cayera cerca, marcaron unos primeros minutos de estrategia pura, ya que mientras los murcianos tiraban pelotazos largos aprovechando la envergadura de Henok Goitom, los locales querían plantear un juego elaborado al toque, pero el partido se quedaba en un híbrido; no fue ni una cosa ni la otra.
Los de Zorrilla parecían añorar durante los primeros compases al goleador Joseba Llorente, ya que el búlgaro Vladimir Manchev, hoy ariete, eludía las batallas aéreas ante la contundencia en esa faceta de Iván Amaya y del argentino Cristian Díaz.
Sin embargo, lo que son las cosas, Manchev certificó diez minutos de intenso dominio local con un gol de cabeza (min. 29); tras un espléndido saque de falta de Víctor, siempre listo y peligroso aunque hoy estrechamente vigilado.
Con el Real Valladolid bien plantado, apoyándose en su habitual aplomo en medio campo y la aportación en las bandas de Sisi y Capdevila, el partido parecía una fotocopia de otros que se han visto esta temporada en Zorrilla, es decir; control y pragmatismo del líder ante un rival que pierde la paciencia y que acaba diluyéndose.
Manchev, Borja y Falcón, en dos ocasiones, pudieron mover el marcador para uno u otro lado en una segunda parte con más espacios en los que el Real Valladolid supo moverse con inteligencia ante un rival gris e inocuo en ataque.
Los vallisoletanos continúan por tanto una jornada más al frente de la clasificación de Segunda Divisón y tienen el ascenso al alcance de la mano.