MIGUEL MARTIN.
VIGO
El Celta de Vigo se situó por primera vez en la temporada en los puestos de descenso tras sumar una nueva derrota en Balaídos, en esta ocasión ante un Espanyol (0-2); muy superior en todo momento al conjunto gallego.
Undécimo encuentro consecutivo sin ganar de los de Fernando Vázquez, quien en el primer examen tras su ratificación al frente del banquillo celeste, a principios de semana, apostó por un cambio en el planteamiento táctico del equipo que, sin embargo se saldó con más de lo mismo, poca cosa. Presionado por el entorno y condicionado por las circunstancias
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el delantero titular Baiano causó baja
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, el técnico gallego optó por jugar de inicio con dos puntas, Guayre y el fichaje de invierno Bamogo, pero ni con esas pudo el conjunto vigués generar más ocasiones de gol, apenas unas cuantas, inocentes, durante la primera parte.
Todo lo contrario, al Celta le tocó remar contra corriente tras el gol de Luís García, en el veintitrés, al aprovechar el jugador periquito un balón muerto tras una serie de rechaces de la defensa celeste, de rebajas en la tarde de ayer. Su gol significaba un jarro de agua fría para un equipo con la moral muy frágil pese a la aparente tranquilidad que se pretende transmitir de cara al exterior.