JUAN JOSÉ LAHUERTA.
GETAFE
E
l Getafe humilló por segunda vez consecutiva al Valencia, que ya probó el sabor de la derrota frente al conjunto madrileño hace menos de un mes cuando perdió 2-4 en Mestalla, y la historia se volvió a repetir gracias a los tres goles anotados por los hombres de Schuster, que sueñan con la posibilidad de estar en competición europea el año que viene.
El duelo comenzó con la ausencia del hombre de la semana. El argentino Roberto Ayala, que anunció su compromiso con el Villarreal, no pudo jugar por culpa de una gripe. Quique Sánchez Flores recompuso la defensa colocando a David Navarro en el centro de la zaga.
Con un centro del campo demasiado rocoso, el Valencia se olvidó pronto de la pelota, no fue capaz de elaborar ninguna jugada con criterio. Joaquín y Miguel, eran un continuo coladero por la banda derecha.
Silva, uno de los pocos jugadores entonados de su equipo, sorprendió a la defensa azulona por la izquierda y solo ante el meta Abbondanzieri mandó el balón al poste. En el mismo minuto, Joaquín desperdició un nuevo mano a mano frente al portero argentino. Ahí se acabaron las ocasiones de ambos conjuntos en la primera parte.
El Getafe saltó al terreno de juego a por el partido y en la primera jugada obtuvo su premio. Güiza dejó sentado a David Navarro y su asistencia no la desperdició Mario Cotelo para subir el primer tanto al marcador.
El gol dejó grogui al Valencia. A falta de 30 minutos para el final ya se oían los primeros «olés» en el estadio madrileño. El buen juego de los pupilos de Bernd Schuster animó al publicó del Coliseum Alfonso Pérez, que se vio recompensado con el segundo tanto del Getafe. Manu del Moral, que hizo un gran encuentro, dejó solo a Güiza que no perdonó ante Cañizares.
Quique reaccionó sacando a Albelda del terreno de juego y poniendo a Hugo Viana. Era el minuto 20 y el Valencia se adueñó del partido.
La entrada del portugués aportó más toque al juego valencianista, que a punto estuvo de reducir distancias en varias ocasiones. Abbondanzieri estuvo especialmente acertado en un remate de Morientes que salvó de manera milagrosa.