EFE.
ALMERÍA
El Almería batió con cierta comodidad al Salamanca en un encuentro en el que los locales apenas sí acusaron la inferioridad numérica con la que jugaron durante una hora de partido, a raíz de la expulsión de Cabrera. El equipo de Unay Emery, conducido por un inspirado Ortiz, superó a su adversario en todas las fases del partido y plasmó sobre el terreno de juego la diferencia entre un aspirante al ascenso y un inquilino de la zona templada.
Poco después de la media hora, y tras capear el Salamanca el fogoso arranque local, el partido pudo tener un punto de inflexión, pues el colegiado expulsó de forma rigurosa al centrocampista almeriense Cabrera, que vio dos cartulinas amarillas en acciones casi consecutivas. El conjunto de Emery, sin embargo, no acusó el golpe y logró adelantarse al filo del descanso. Acasiete bajó un centro pasado para que Ortiz, en semivolea, marcase el 1-0 desde cerca.
La ventaja adquirida y el hecho de jugar con un hombre menos propiciaron que el Almería se replegase de forma descarada en la reanudación, circunstancia que aprovechó el Salamanca para pasar a dominar el encuentro. Sin embargo, una contra, conducida por Bruno, fue el origen del segundo gol, obra de Larrea. Con el resultado decidido, casi sobre la hora, llegó el tercer tanto local, marcado por Uche. El gol de la consolación llegó en el 92.