SERGIO ILLESCAS
Tres pequeños decorados situados en uno de los platós de Ciudad de la Luz acogen desde ayer uno de los emplazamientos más importantes del rodaje de la película "Tuya". El primero de ellos simula a la perfección un par de salas dedicadas a la pintura flamenca del siglo XVII que se encuentra en el Museo del Prado. De manera exacta menos por un detalle. Uno de los cuadros es falso y en él aparecen dos personajes que son un calco de los dos protagonistas del filme: Julia y Enrique, que interpretan los actores Irene Visedo y Eduard Fernández. Julia es una cuidadora de la pinacoteca madrileña que descubre esta misteriosa pintura flamenca y cree ciegamente que ella es o fue en otra vida una de sus protagonistas. Cuando encuentra a Enrique considera que están predestinados, ya que también él aparece en el cuadro, e intenta convencerle de ello. Enrique es un psiquiatra y trata de sacarla de lo que ve como una patología.
"Los escenarios se eligen en función de las necesidades y es imposible descolgar o colgar cualquier cuadro en el Prado. Aquí era factible recrear el museo así que no nos lo pensamos. También hemos reproducido una habitación donde la protagonista tiene ensoñaciones sobre el cuadro y la buhardilla en la que ella vive", explicaba ayer el director gallego Beda Docampo, que comenzó el rodaje de este drama romántico en Madrid hace 5 semanas y ahora rodara otra en Ciudad de la Luz, para después continuar en Valencia y en Brujas.
Docampo asegura que cuenta con un reparto de excepción, pero entre todos ellos destaca a uno: Eduard Fernández. "Desde mi punto de vista, es un actor económico. No falla una escena y se adentra de una manera tan intensa en su personaje que éste consigue hablar a través de él", comenta este cineasta que ya rodó en Alicante "Quiéreme".
Eduard Fernández comentaba ayer con este diario que para preparar el papel conoció a varios psiquiatras, "y percibí que cada uno era de su padre y de su madre. Además de aprender la profesión, te empapas de cosas propias de cada uno. Te das cuenta de que un psiquiatra comiendo en un restaurante puede ser como cualquiera". Aunque sus principios estuvieron muy apegados a la comedia con Els Joglars, en el cine siempre ha seleccionado este tipo de papeles psicológicos y, en muchos casos, con tintes oscuros. "No sé si volveré a hacer comedia. Creo que es un género difícil de crear y una de las asignaturas pendientes del cine español", matiza. Su gran debut en el mundo del celuloide lo dio junto a Javier Bardem en "Los lobos de Washington" y "eso sin duda ha forjado una amistad de por vida. Aprendí mucho de él y me alegro que diga que él de mí", bromea.
Sobre los estudios alicantinos comenta que "parece que esto es la bomba, por lo menos estoy junto al mar que siempre necesito cuando me alejo de él".