AGENCIAS.LOS ÁNGELES
L
a ceremonia de los Oscar, el certamen cinematográfico con más audiencia del mundo, congregó ayer en la alfombra roja del Teatro Kodak de Los Ángeles a las estrellas del séptimo arte más famosas del planeta. Y, entre ellas, se encontraba el español Javier Bardem que asistió a la ceremonia acompañado de su madre, la también actriz Pilar Bardem. El compositor Alberto Iglesias también acudió a la ceremonia por su nominación, y Penélope Cruz estuvo presente en este caso para entregar una de las apreciadas estatuillas.
El ansia de muchas de las estrellas de Hollywood de enfundarse en los vestidos, zapatos y joyas más caros, y a veces extravagantes, volvió a reflejarse conforme los actores, actrices, directores y productores más famosos de la industria del cine recorrían la alfombra roja ante la muchedumbre de periodistas y fotógrafos que retrataban ese momento histórico.
Un espectáculo que finalmente no sufrió ningún tipo de incidente ante la amenaza de la huelga de escritores y guionistas de EEUU que terminó la semana pasda. Un alivio que llegó justo a tiempo para permitir que el espectáculo de los Oscar se llevase a cabo con las estrellas en todo su esplendor y sin la perturbadora presencia de piquetes de huelguistas a la entrada de la gala. Aunque a los organizadores de la ceremonia les hubiese gustado tener un poco más de margen entre la celebración de la ceremonia y el final del conflicto laboral -causado por diferencias con el pago de derechos de autor del material que se distribuye a través de internet-, la 80 edición de los Oscar de Hollywood siguió su curso con total normalidad.
Amigos del actor Javier Bardem como Ernesto Alterio o Juan Diego Boto siguieron ayer desde el Teatro Infanta Isabel de Madrid la ceremonia de entrega de los Oscar de Hollywood para apoyar a su compañero.