EUROPA PRESS. MADRID
El equipo dirigido por el arqueólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC);, José Manuel Galán, descubrió la tumba intacta de un arquero de alto rango de 4.000 años de antigüedad en Egipto. La caja de madera contiene el nombre del difunto, Iqer, que significa "el excelente", en escritura jeroglífica. La importancia del hallazgo radica en que la dinastía a la que se le vincula pertenece a un periodo poco conocido de la historia de Egipto.
El cuerpo momificado del guerrero se halló en el interior de un ataúd, debajo de dos grandes arcos y tres bastones largos, según explicó ayer el investigador en un comunicado. Junto a la cabecera se ha recuperado también una vasija de cerámica y cinco flechas clavadas en la tierra.
La mayoría de ellas conserva las plumas en el extremo trasero, en la zona donde se encaja la cuerda del arco. El descubrimiento se enmarca en la séptima campaña del Proyecto Djehuty, cuyos integrantes investigan las tumbas de Djehuty y de Hery, localizadas en la orilla oeste de Luxor (Egipto);, en la necrópolis Dra Abu el-Naga.