EUROPA PRESS
En su mensaje, recogido por Europa Press, los obispos que integran la Comisión de Pastoral de la Conferencia Episcopal recuerdan que el dolor por la pérdida de un ser querido constituye "una experiencia personal y única que cada persona vive a su manera" y le afecta en "sus aspectos físicos, psicológicos, emotivos, sociales y espirituales".
Asimismo, advierten que el proceso de elaboración de dicha pérdida reclama "una particular atención a la persona, para que sea vivido responsablemente en clave de prevención de situación patológicas". Por ello, destacan la importancia del "acompañamiento empático con los que sufren" de modo que "se humanicen las relaciones con el duelo, liberándolas de tópicos fríos y vacíos".
VIVENCIA SANA DEL DUELO.
En esta línea, animan especialmente a los sacerdotes a "celebrar la muerte con un lenguaje apropiado, a cuidar los ritos de forma que, expresando más claramente el sentido pascual de la muerte cristiana, respondan mejor a las circunstancias de cada persona, de cada grupo, del modo en que se produce el fallecimiento y de cuantas variables puedan contribuir a una vivencia sana del duelo".
Por último, los obispos saludan el crecimiento de "las atenciones diversificadas" en esta materia. Entre ellas, destacan los grupos de mutua ayuda, las asociaciones familiares, el voluntariado, los expertos en tanatología, los centros de escucha especializados y el aumento de la intervención con familiares de las víctimas de las catástrofes y de accidentes. "Son iniciativas encomiables que deseamos reconocer y apoyar desde la comunidad cristiana", apuntan.
La Comisión Episcopal de Pastoral está integrada por el obispo de Alcalá de Henares, Jesús Catalá Ibañez; de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero Ramos; de Lleida, Francisco Ciuraneta Aymí; de Girona, Carlos Soler Perdigó; y del auxiliar de Valencia, Esteban Escudero Torres.