La Nave Iguana de San Vicente del Raspeig se trocará mañana en una sacristía asfixiante a partir de las once de la noche. Sus promotores han escogido a tres de los grupos más oscuros e inquitantes de toda la escena para compensar la oferta exagerada de música fácil que empapela las avenidas del centro de Alicante durante las últimas semanas.
Los cabezas de cartel, El Eje del Mäl, son comparables a los sorprendentes punk/black metal franceses Amesoeurs en cuanto a que pintan de negro y afilados guitarrazos un universo depresivo semejante a la era post industrial que inspira a los galos. A pesar de pretender dar una imagen absurda, incomprendida y sarcástica, El Eje del Mäl y sus voces screamo han conseguido rodar por todo el territorio nacional y salir al exterior en pequeños bolos en Francia e Italia, además de haber grabado varias demos. Al Eje le da todo un poco igual, incluida la idea de promocionarse a través de internet: «Somos incostantes y vagos, pero no mala gente, si quieres que amenicemos tu fiesta o cumpleaños, llámanos y te saldremos baratos», concluyen en su biografía online.
Con ellos está en el escenario El Páramo, un grupo instrumental, escisión de Sou Edipo, obsesionado con largos pasajes ambientales al estilo de los sevillanos Orthodox que suelen ser «ambiguos y de duración relativa, es decir, según el estado de sus componentes en el momento en que los tocan», como ellos mismos reconocen.
Cierran filas en esta noche introspectiva los madrileños Adrift, cuyo metal/blues bebe de gente como Neurosis, Isis o Sunno););.