EFE
Beltrán (Madrid, 1979); ha explicado a Efe que el relato es ficticio, pero está basado en sus vivencias en el colegio y en el instituto.
Después de diez años de ausencia, el protagonista del libro, Javier, decide regresar a su pueblo para arreglar las cuentas con su pasado, pero el viaje le recuerda episodios dramáticos de su niñez, le hace revivir la ira que había ido aplacando con el paso de los años y le depara una sorpresa, que lo lleva a tomar la decisión de vengarse.
Beltrán señala que en su libro, publicado por Odisea Editorial, no hace "apología de la venganza", sino que simplemente cuenta la historia de alguien que decide tomarse la justicia por su mano y las consecuencias de su determinación.
El sentimiento de ira, rabia o frustración "tiene que canalizarse de manera diferente", en opinión del autor, quien asegura que, en su caso, la escritura de este libro fue "una buena terapia".
Hecheres Beltrán subraya que no quiere que la gente opte por la venganza, sino que pretende evitar que eso ocurra y poner de relieve que tanto el acosador, la víctima y el que observa el maltrato físico o psicológico sin hacer nada sufren las consecuencias de sus actos.
Con su novela, Beltrán quiere denunciar el acoso que sufren los homosexuales, en particular, y los "diferentes", en general, dentro y fuera de las aulas por parte de algunos compañeros.
Apuesta por educar en la tolerancia y el respeto a los demás para que estos actos violentos no se den entre los jóvenes, al tiempo que aboga por trabajar para que los niños disfruten de su infancia y su adolescencia, y recuerda que la violencia sólo genera violencia.
El escritor resalta que el acoso escolar a los homosexuales no es algo nuevo, sino que ha sido "una constante en la mayoría de los colegios de este país".
Reconoce que el suicidio del menor Jokin C.L., en Hondarribia (Guipúzcoa);, en septiembre de 2004, impulsó el debate sobre el "bulling" y los estudios psicológicos y sociológicos sobre este fenómeno.
"Vivimos en una sociedad patriarcal y machista, donde, desde la perspectiva tradicional, la figura masculina no puede ser homosexual, como si ser gay fuera distinto de ser hombre", apunta Beltrán, quien considera que la lucha contra la discriminación de las mujeres y los gays y lesbianas van de la mano.
El autor, que ganó el VIII Premio Odisea de Literatura con su primera novela "Cruzando el límite", muestra su predilección por escritores victorianos como Jane Austen o contemporáneos del género policiaco como el norteamericano Michael Connelly o la española Alicia Giménez Bartlett.