EFE
Blanco explicó a EFE que, para su debut detrás de la cámara, quiso contar una historia "muy personal", ambientada en su Pampa natal y en una casa de su familia, que transmitiera la sensación "fantasmal de los pueblos perdidos".
Su protagonista, una joven adolescente, comparte su claustrofóbica morada con una madre desquiciada, un padre inválido que se percibe pero que no se muestra y una suerte de amante imaginario, opresor, que la encierra todavía más en su propio laberinto personal.
"Debíamos mostrar a alguien que no existe pero que para ella es muy real y a los que son de carne y hueso pero cuya existencia está difuminada", explicó Blanco, quien recurre a espejos, planos cortados y voces fuera de campo para incidir en lo intangible de sus personajes.
Blanco, que ha actuado en cintas como "Las Manos" de Alejandro Doria y "La puta y la ballena" de Luis Puenzo, ha intentado transmitir a "Nadie" la mirada "que tenía a los 15 años" encarnada en una joven que "idealiza el amor" y éste "acaba volviéndose en su contra".
La cinta de 16 minutos, que se presenta por primera vez en un festival fuera de Argentina, aspira a recrear "el ambiente de mediodía" de las localidades pequeñas en las que "sabes que la gente está en su casa pero no la ves" y los vecinos se convierten en "presencias ausentes", agregó.
El cine argentino, que el año pasado se alzó con el Oso de Plata al mejor actor para Julio Chávez y el Premio del Jurado con "El Otro", está representado este año en la sección de Panorama con "La Rabia" de Albertina Carri y por "El café de los maestros" de Miguel Kohan, entre cuyos productores figura el compositor Gustavo Santaolalla.