GUILLERMINA PERALES
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on Quijote, el Don Juan, Fausto, el rey Lear o Hamlet, son consideradas como las figuras literarias fundamentales en nuestra cultura occidental moderna, en ellas se condensan el pensamiento y las ideas que han conformado el imaginario europeo y siguen siendo objeto de análisis de artistas e intelectuales de todas las épocas que se dedican a repensar la modernidad europea. Personajes que han sobrepasado la literalidad de las páginas escritas para instalarse como lugar de reflexión en el que poder mirarse y explicar la vida y dialéctica en la que se bate la sociedad actual. En la CAM, este es el tercer año consecutivo, y siempre la última semana de enero, se dan cita, por la iniciativa y capacidad de convocatoria de Francisco Jarauta, a intelectuales y artistas de reconocido prestigio internacional, en unos ciclos de conferencias alrededor de un autor o personaje literario, como en esta ocasión, con el Fausto de Goethe, coincidiendo con su segundo centenario. Las ediciones pasadas, con Joseph Conrad y Mozart, pudimos disfrutar de clases magistrales a cargo de, entre otros, Pozuelo Yvancos o el escultor Jaume Plensa. Este año dedicado a analizar la figura del Fausto de Goethe, nos han visitado Xavier Güell, director de orquesta y productor musical, que es el responsable, como director artístico de Musicadehoy, de la programación anual de conciertos de música contemporánea en el Auditorio Nacional. Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia y gran hombre de la cultura, dirige el Foro de la Mundialización y forma parte de los patronatos de entidades como el Reina Sofía, el IVAM, CAAC, etc. Como siempre, con su inestimable y sensible narración en la relación de los hechos y reflexiones que confluyen y provocan los acontecimientos, encuentros y dudas que han creado nuestro pensamiento filosófico y artístico. El tercer ponente fue Enrique Lynch, profesor de Estética y Filosofía de la Cultura en la Universidad de Barcelona y también, como nuestro anfitrión, profesor invitado en universidades europeas y americanas. Nos sorprendió con una visión provocativa de los tópicos habituales en los que se basa la reflexión crítica sobre este libro. Tomó el Doktor Faustus (1947); de Thomas Mann como pretexto para un análisis de la recepción romántica de este libro y su repercusión en el s. XX. En 1808, aparece la primera parte del Fausto de Goethe, la segunda culminará junto con la vida del autor en 1832. El personaje de Fausto o Mefistófeles ya aparece en la Edad Media alemana, un sabio, un mago, o un sinvergüenza, que no estaba claro. Un personaje medieval, el pacto con el diablo, frente a las tensiones que se acumulaban en la nueva conciencia de la ilustración del XIX, el poder de la razón y la voluntad, el mundo de la ciencia y el poder. La irrupción del subjetivismo romántico, la Restauración monárquica y la revolución industrial, nuevas formas de poder político, la burguesía y el proletariado, nuevas estructuras sociales.
Una sociedad crítica y activa culturalmente se mide en estas ocasiones. El tiempo para el debate que se abre en estas conferencias es fundamental y muy creativo, tanto para los ponentes, en esta confrontación más personal, como para el público que desde otros ámbitos del saber pueden participar del análisis de la complejidad social y cultural que se expone. Alicante en este sentido se ha desvelado una ciudad bastante débil. Es sorprendente y bastante extraño, ante este esfuerzo de la CAM de traer a profesores de tan contrastada categoría, la escasa presencia de nuestros profesionales, artistas y personas de la cultura. ¿Acaso los estudiantes no reciben esta información, y se privan de este contacto con los profesores cuyos libros en muchos casos estudian? Esta falta de actitud y compromiso con la información y el debate se manifiesta también en la calidad crítica de los escritos que intentan analizar nuestra realidad cultural que, en su mayoría, suelen estar faltos de argumentos sólidos y son meras recopilaciones de datos que, sin el pulso vital del análisis de las ideas, se dejan llevar por el desinformado consenso de la banalidad. Creando la misma confusión y homogeneización que tratan de cuestionar.