Cerca de 80.000 personas desafiaron a la lluvia para ver, en un ambiente de emoción e incluso delirio, los desfiles de las mejores escuelas de samba que existen en Río de Janeiro, que este año están marcados por el legado portugués. El color y la música a ritmo de samba no cesaron ni un momento a lo largo de las más de ocho horas en que las seis escuelas -Sâo Clemente, Porto da Pedra, Salgueiro, Portela, Mangueira y Virandouro- recorrieron los setecientos metros de la Avenida Marqués de Sapucaí en la primera noche de desfiles. La llegada de la familia real portuguesa a Brasil, que este año cumple su bicentenario, inspiró a varias escuelas, mientras que otras se centraron en las propias bellezas de Río, el "frevo" un ritmo musical del noreste de Brasil, o la naturaleza y el agua como fuente de vida.