EFE. MADRID
E
l Príncipe Felipe seguirá hoy su agenda de trabajo habitual y celebrará en privado su 40 aniversario, aunque este año contará con un nuevo miembro de su familia que le ayudará a apagar las velas, su segunda hija, la Infanta Sofía, de nueve meses. El heredero de la Corona pospuso ayer, debido a las adversas condiciones meteorológicas, la visita que quería realizar el día de su 40 cumpleaños a las tropas españolas desplazadas en Líbano, aunque contactará con los soldados por vídeoconferencia para felicitarles por su labor.
Este 2008 se ha producido también un hecho excepcional con motivo de su cumpleaños. La difusión de imágenes de televisión, realizadas por EFE, y de fotografías de escenas hasta ahora inéditas del Príncipe con su esposa y sus hijas en su residencia o en uno de los habituales despachos que mantiene con su padre, el Rey.
El Príncipe de Asturias, a sus 40 años, es un hombre identificado con los españoles y por eso ha sido el primer heredero de la Corona en tener una licenciatura, presentar un programa de televisión, intervenir en un acto sindical, asistir a una manifestación o casarse con una profesional de la comunicación.
Don Felipe es un hombre sereno, tierno y firme que representa al jefe del Estado, consciente de que su objetivo principal es servir a una España cada vez más cohesionada en torno a la Constitución, como él mismo ha repetido en muchas ocasiones, y que matizó el 22 de mayo de 2004, cuando contrajo matrimonio con Doña Letizia, al afirmar que ese enlace suponía "dar continuidad histórica a la Corona".
Fue precisamente con su boda cuando demostró su firmeza. Siempre mantuvo que se casaría por amor, eso sí garantizando que sería con la persona adecuada. En menos de tres años aseguró doblemente la sucesión con el nacimiento de sus dos hijas, las Infantas Leonor y Sofía.
Con su matrimonio encontró la estabilidad necesaria para afrontar con solidez el futuro. Lo dijo entonces y lo repite ahora: "Soy un hombre feliz", y es precisamente esa felicidad, que se percibe desde fuera, la que le ha acrecentado su cercanía.
Su determinación se empezó a forjar muy pronto. No había pasado un mes desde su décimo tercer cumpleaños cuando permaneció toda la noche del 23-F de 1981 con Don Juan Carlos.
Interesado por todo lo que ocurre a su alrededor, estudia concienzudamente sus actividades y por eso sorprende a sus interlocutores, muchas veces con cuestiones que van más allá de lo profesional y porque hay que estar cerca de él para apreciar su gran sentido del humor.