GUILLERMINA PERALES
A
nte las pinturas expuestas en La Lonja, lo más apropiado sería un comentario en tono jocoso con el que todos nos riéramos, ironizáramos, y concluyéramos con el asumido "aquí no hay nada que hacer", "Alicante es como un agujero negro donde todo se diluye en la nada y todo el mundo tira por la calle de en medio". Pero realmente estamos ante un problema verdaderamente serio, o por lo menos a mí la risa se me amarga.
Estamos en una sociedad que avanza en sintonía con sus instituciones porque promueve la cultura y el arte, pero una cultura de formación y de calidad para que esta sociedad sea competitiva y exigente ante los avances y desarrollos actuales. Sí, la teoría todo el mundo se la sabe, esto se lo hemos escuchado muchas veces a los políticos y responsables culturales, pero, entonces, ¿cómo han llegado estas obras a la Lonja?
Con esta exposición, la sala de la Lonja ha perdido toda su credibilidad. La tuvo en momentos de su historia con exposiciones y autores de renombre internacional, como las famosas de Marina AbramovicYoko Ono, e incluso con el trabajo de algunos artistas locales que hicieron un esfuerzo por competir en un espacio tan especial.
Con la Democracia no sólo nos abrimos al mercado capitalista y a la pluralidad política, también se trabajó por integrarnos activamente en "La sociedad de la información y del conocimiento", en el diálogo contemporáneo del arte. Pero, hoy, los políticos ocupan los puestos de los profesionales, los nombramientos a dedo o la imposición de una manera de entender el arte, que no recoge el criterio de expertos para analizar y decidir sobre una pluralidad de propuestas, nos retrotrae a una historia que creíamos superada. La aceptación de esta pintura, que sería desestimada en cualquier concurso local, en un espacio, que por su situación podría ser el centro dinamizador de la cultura en nuestra ciudad, es realmente denigrante tanto para los artistas y estudiosos del arte como para la ciudadanía en general. La falta absoluta de criterios y de conocimiento del arte, el no confiar en un consejo de expertos lleva a una serie de decisiones por parte de la Concejalía de Cultura totalmente arbitrarias. Parece ser que el "ya me toca" es el argumento esgrimido para poder acceder a esta sala. Sala a la que todo el mundo tiene derecho, pero por los méritos o el interés de la obra, no por la relación que se tenga con el concejal de Cultura, por la presión que pueda ejercer sobre él. Así que ya saben, los que no tengan esta capacidad quedan excluidos de exponer en esta sala.
Si el Reina Sofía ha llegado a convertirse en un referente internacional del arte, que ha situado a nuestro país en la modernidad, ha sido por la incuestionable gestión que llevó en sus inicios Carmen Giménez, conservadora del Guggenheim de Nueva York, con una experiencia fundamental del arte contemporáneo. Trajo a Madrid autores y tendencias artísticas fundamentales que no se pudieron ver en su momento en nuestro país, llenando así un vacío histórico, que era necesario cubrir. Le sucedieron en esta labor María Corral, siempre en esta apuesta por la modernidad, y Juan Manuel Bonet, con un mayor interés en la recuperación de artistas nacionales que habían quedado olvidados o poco valorados. Todos ellos actuaron con un equipo de trabajo con el que decidían las líneas expositivas, la pertinencia de unos autores u otros y valoraban la calidad de las obras expuestas. Sin embargo, en esta última legislatura las malas decisiones de los políticos casi llevan al traste una labor de años. La sustitución de la ministra de cultura y otras medidas han puesto otra vez al Reina en su sitio.
Pero, ¿y en Alicante?, ¿qué conjunción de astros ha llevado estas obras a la Lonja?, ¿cómo se ha llegado a esto? Guiándose por estas, aparentes, buenas intenciones, ¿se va a poder contentar a todo el mundo? Lo que sí parece evidente es que el sistema está muy desgastado, y se ha perdido la perspectiva de la realidad social a la que se deben los responsables culturales.
Pero, que alguien me conteste, de verdad, ¿cómo ha llegado esta exposición a la Lonja?