SERGIO ILLESCAS
D
esde niño, el escritor y periodista alcarreño Antonio Pérez Henares siempre tuvo un interés especial por todo lo relacionado con al mundo prehistórico. De hecho, él y su amigo Juan Luis Arsuaga (descubridor de Atapuerca); consideran esta etapa como la edad de oro de la humanidad, "ya que en ella podemos analizar la conducta humana despojada de todas las trabas de la civilización", explica.
A Arsuaga va dedicado su último libro, "El último cazador" (editorial Almuzara);, que presenta a nivel nacional hoy, a las 20 horas, en el Club INFORMACION de Alicante. "Arsuaga escribió un libro titulado "La especie elegida" y yo solía discutir con él por qué no "La especie asesina", ya que el hombre posee un gen de violencia cargado de una manera terrible tanto extraespecificamente como intraespecificamente. No obstante, también ha desarrollado sentimientos positivos tan importantes como la compasión, que le diferencia de otras especies animales", señala este escritor, que se ha agarrado a estas premisas para construir su nueva historia, que cierra una trilogía que comenzó con "El clan Nublares" y "El hijo de la garza". "En esta novela ahondo en como la humanidad, en el paso del Paleolítico al Neolítico, inicia el terrible sendero de la guerra. Profundizo en la genética de la violencia, la dominación y el poder que han perseguido desde su origen a la raza humana. Lo hago analizando este cambio de etapas históricas, en el que las sociedades comienzan a organizarse y los cazadores empiezan a convertirse en ganaderos y agricultores. Para el cazador la tierra es de todos pero los agricultores y ganaderos van dando forma al concepto de dominación, algo que se traslada también al ámbito de la religión, donde la diosa tierra se sustituye por dioses. El hombre cree dominar la tierra cuando en realidad la tierra le domina a él", comenta este periodista, que a su vez es una de las voces más reconocidas en la defensa de la naturaleza en España.
El argumento de este libro lo encabeza un hombre que se resiste a abandonar su hábito de cazador. Este personaje es el último del clan de Nublares, que se vio obligado a huir tras haber matado y acabó juntándose con otros que habían hecho de la violencia su vida. En las tierras bajas, donde los hombres cultivan la tierra y los ganados, se convirtió en augurio de la desgracia. Esta trama que respira ficción por los cuatro costados le ha llevado a Pérez Henares un gran proceso de documentación. Sumergido en esta temática ha llegado a conclusiones tan importantes como que "el hombre actual siempre mira al pasado con soberbia y estupidez, y no se da cuenta de que en realidad no somos tan diferentes. 12.000 años de historia de una especie no es tanto tiempo. Si uno mira a su alrededor sigue viendo latente la naturaleza homicida del ser humano. De hecho, contamos con armas de destrucción masiva con las que podemos acabar con el planeta seis veces e, históricamente, todas las armas creadas se han usado por lo menos una vez".