C. MARTÍNEZ
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espués de varios años de espera, la Basílica de Santa María de Alicante podrá poner el punto y final a su restauración. El director general de Obras Públicas de la Generalitat, Ismael Ferrer; el párroco del templo, Antonio Vivo; el presidente de la comisión cultural de la iglesia, Alfredo Llopis, y el arquitecto Marius Beviá se reunieron esta semana en Alicante, por indicación del conseller Mario Flores, para "desatascar" el proyecto de la cuarta y última fase de restauración de este edificio histórico.
Así, tal como indicó Ismael Ferrer, en el plazo de 15 ó 20 días, se iniciarán los trámites para ponerlo en marcha y Beviá elaborará el proyecto definitivo, "que se estima como tarde alrededor de un año", según Alfredo Llopis.
De esta manera, se prevé que será a principios de 2009 cuando se inicien las obras en la Basílica de Santa María, cuya duración se prolongará durante un par de años. Unos trabajos, que tal como indica el párroco del templo, Antonio Vivo, contemplan la creación de un museo en los bajos de la iglesia que dan a la calle Jorge Juan. "Unos son propiedad de la iglesia y otros del Ayuntamiento que está dispuesto a cederlo".
Estas salas, que albergarán el patrimonio artístico que ha ido apareciendo en las diversas fases de restauración, se completarán con el espacio que se espera adecuar bajo la plaza. En este sentido, Llopis destaca que se va a realizar una excavación parcial en dicha plaza, donde está documentado que hay restos de las tres murallas de la ciudad. "Ahí están las piletas de los baños mozárabes y los aljibes medievales que pueden convertirse en sala de exposiciones que se unirían a los locales de Jorge Juan".
Además, según apunta Antonio Vivo, los trabajos se completarían con la adecuación de la antigua casa parroquial, declarada BIC, que cuenta con tres plantas. La tercera se dedicará a vivienda y las otras dos se emplearán en actividades culturales, "como las clases de extensión universitaria que se están concertando con la Universidad Miguel Hernández de Elche".
Además, en ese enclave se localizan la Sala Capitular y el Antecoro, espacios que permanecen cerrados en la actualidad, que también se adecuarán para convertirlos en museo de arte sacro.
Para estas salas, el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ); ha cedido a la Basílica de Santa María un conjunto de vitrinas que no están en uso en ese centro. "El objetivo es que estas vitrinas se ubiquen en este futuro museo de arte sacro, con algunas de las piezas que se expondrán en ese espacio", señala Llopis.