MARC LLORENTE
No es una obra de teatro sino una terapia, anuncia el personaje que interpreta Juan Luis Galiardo. E invita a descubrir el lado oscuro del alma y a vomitar verdades. El tabaco y la forma de romper con esa perjudicial costumbre representan el punto de partida. Por ahí va "Humo", tragicomedia sobre las apariencias, las mentiras y las adicciones. Fumar y mentir se contemplan como dos hábitos arriesgados, estableciéndose un paralelismo entre ambas cosas. Los fumadores expulsan humo y los mentirosos nos lo venden.
Sabemos que el dinero impone sus normas y que la sociedad está instalada en ellas. Se aparenta, se miente y pululan adictos a ciertas materias para sobrevivir. Pero también surge la necesidad de protegerse y de escapar de estas cuestiones de algún modo.
A Galiardo le acompaña Kiti Mánver, unos muy solventes actores que garantizan el éxito de esta pieza galardonada con el Premio SGAE 2005 y escrita por el autor y actor Juan Carlos Rubio, quien dirige por primera vez. Es uno de esos textos españoles y contemporáneos que no suelen llegar a la cartelera, ya que los triunfos recaen en los autores extranjeros y en las reposiciones de los clásicos. Así que debemos agradecer a Galiardo que se incline por un teatro nuestro y actual en sus tareas de productor.
Él llena el escenario, remarcando mucho las palabras, y Mánver actúa con la fresca espontaneidad de su estilo. Una pareja de divorciados que describe el ayer y el hoy, las mentiras y las verdades. Que muestra la adicción al amor. Lo difícil es seguir fumando y mintiendo, según las terapias especificadas. Pero las apariencias pueden engañar.
Gemma Giménez y Bernabé Rico completan el reparto con una participación mucho menor. Ellos simbolizan el optimismo y la esperanza en un espectáculo, provisto de dos audiovisuales, que entretiene y hace pensar. "Humo" nos exhibe el original envoltorio que Juan Carlos Rubio ha creado y dirigido con inteligencia. Empieza muy bien, flojea algo en algunos momentos y remonta el vuelo magníficamente. Juan Luis Galiardo se deshizo en elogios a los espectadores al final. En enero de 2007 se vio en Elche.