EFE. MADRID
A
partir de los 15 años, más de la mitad de los chicos nunca hace ejercicio fuera de las clases de Educación Física, lo que se traduce en un aumento de la grasa corporal y en una deficiente adaptación y recuperación cardiorrespiratoria ante un esfuerzo moderado, según un estudio piloto entre 3.063 adolescentes y niños.
El estudio, financiado por el ministerio de Educación y Ciencia, se ha realizado durante 3 años en seis comunidades autónomas, afirmó su responsable, el catedrático de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Autónoma de Madrid Juan Luis Hernández. Una de las novedades del trabajo, ha consistido en medir la grasa alojada en los pliegues cutáneos (en abdomen, espalda y brazos);, junto al cálculo del Índice de Masa Corporal, así como emplear pulsómetros para conocer exactamente la frecuencia cardíaca (en lugar de que cada niño tomara su propio pulso);. En general, un tercio de la población escolar de 9 a 17 años realiza una actividad física «insuficiente» y, a partir de los 15, más de la mitad lo practica sólo durante las dos horas semanales de la clase de Educación Física, pese a que lo recomendable es una hora diaria, de acuerdo con los resultados del estudio. La consecuencia directa es un incremento de los índices de grasa corporal: un 17 por ciento de los chavales acumula porcentajes de grasa «altos» y un 35 por ciento «moderadamente altos». La vida sedentaria, ha asegurado el catedrático de la Autónoma, repercute además en la respuesta del organismo ante la realización de determinados esfuerzos físicos. En este sentido, el estudio refleja una deficiente adaptación cardiorrespiratoria de los niños y adolescentes ante un esfuerzo de «moderada intensidad». Además, el equipo responsable de esta investigación comprobó una «deficiente flexibilidad»: el 45% de la población escolar, como referencia de un mínimo de flexibilidad «suficiente», no llega a tocarse los pies con la punta de los dedos.