J. J. P.
Pese a todas las satisfacciones, Bernabé Sanchís conserva una espina, una herida que todavía no se ha cerrado y que lamenta aún más cuando está a las puertas de su despedida. «Me voy con la amargura de que Alicante es una ciudad que está huérfana de un auditorio». Un escenario en condiciones óptimas «para escuchar bien la música» y que el director alicantino reivindica y señala su necesidad. «He visto durante 25 años maquetas. Muchos proyectos pero realidades nunca», añade. Por eso mismo, Bernabé Sanchís habla de un auditorio junto a la fachada marítima, similar al Kursaal de San Sebastián, que suponga un «símbolo de la belleza de nuestra ciudad». Ideas, como el prometido local para los ensayos de la Banda Sinfónica, que todavía no ha tenido la oportunidad de pisar.
Por otro lado, en estos 26 años, el director alicantino tiene registrados más de un centenar de obras en la SGAE, muchas de ellas dedicadas a Hogueras y las Fiestas de Moros y Cristianos. Encuentros y fiestas a los que ha estado vinculado siempre. Además, Bernabé Sanchís fue mucho más allá de su papel de director y luchó y peló por la situación social de la Banda Sinfónica Municipal. De hecho, recordó en varias ocasiones la labor del alcalde socialista José Luis Lassaletta, quien reconoció «por primera vez, junto a todo el Consistorio, la titulación superior de los componentes de la Banda Sinfónica, equiparando de igual forma sus estudios como los de un arquitecto o un médico», apuntó el director alicantino. Un primer paso que impulsó la profesionalización de la Banda al alcanzar así un «sueldo digno y en condiciones». Una labor que le acarreó «numerosos problemas» con los sindicatos que incluso le llevaron a plantearse su regreso a Vitoria. «Una ocasión incluso el alcalde tuvo que ponerme vigilancia policial», recuerda. Pese a todo, la «razón se impuso» y, Bernabé Sanchís, consiguió un derecho que hoy es una realidad.
En todos estos años, el director alicantino se queda «con los miles de niños que han pasado en el Aula Cultural» dentro de la organización de los conciertos escolares. Unos actos que han permitido «cultivar un público que es, sin duda, el futuro». Bernabé Sanchís empezó su carrera musical en el Conservatorio Musical de Valencia, hasta que dio el salto a Palma de Mallorca, Vitoria y, finalmente, a Alicante. «Aterricé el 28 de diciembre de 1981, en el día de todos inocentes. Lugar donde nacieron mis hijos y, la verdad, pienso morir en Alicante», apunta.