EFE.
MADRID
E
l Museo del Prado celebra su 188 años con una exposición dedicada al pintor que encarna mejor que ningún otro su identidad, Velázquez, del que muestra su faceta como pintor narrativo en «Fábulas de Velázquez», inaugurada ayer por los Reyes. Las pinturas de historia constituyen uno de los lugares principales a través de los cuales el pintor dialogó con la tradición pictórica y demostró una mayor voluntad de alcanzar una personalidad artística diferente a la de sus colegas. Para mostrarlo, la exposición exhibe 28 pinturas del maestro sevillano
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doce de ellas prestadas
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junto a 24 de otros dieciséis artistas, que reflejan la respuesta del maestro a esos estímulos creativos externos.
Obras que los Reyes pudieron admirar en una recorrido junto al ministro de Cultura, César Antonio Molina; el presidente del Patronato del Museo, Plácido Arango; el director del Prado, Miguel Zugaza, y el comisario de la muestra, Javier Portús. Todos ellos posaron delante de «La fragua de Vulcano» y de una de las estrellas de la exposición, «La Venus del espejo», procedente de la National Gallery de Londres. La muestra comienza con «Cristo en casa de Marta y María» y acaba con «Las hilanderas», obras «complejas y singulares que tienen mucho en común», ya que lo que las convierte en pinturas de historias está al fondo, en un segundo plano y, en ambas, Velázquez hace un homenaje a la tradición histórica, explicó Portús.