EFE.
MADRID
L
argas colas de más de una hora de espera, en la puerta de Velázquez, y de entre 15 y 20 minutos, en la de Los Jerónimos, se formaron ayer para ver las nuevas salas del Museo del Prado, que hasta el domingo celebra su ampliación abriendo gratuitamente sus puertas al público. En el caso de la entrada principal del edificio Villanueva, la puerta de Velázquez
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que abría después de haber permanecido cerrada durante décadas
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, la cola llegaba hasta el Jardín Botánico, mientras que la de la entrada de Los Jerónimos lo hacía hasta el Paseo del Prado.
Y es que muchos han sido los que no han querido perderse la oportunidad de visitar en este primer día de apertura al público la ampliación del museo, la mayor de sus casi 200 años de historia y que fue inaugurada el martes por los Reyes, los Príncipes de Asturias y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
El principal atractivo residía en contemplar los nuevos espacios diseñados por Rafael Moneo en torno al área de Los Jerónimos, que, además, se han inaugurado con uno de los tesoros menos conocidos del museo: la colección de pintura española del siglo XIX, que llevaba una década sin exhibirse.
La mayoría de los que desde primera hora de la mañana hacían cola habían acudido expresamente para ver el nuevo edificio y se mostraban sorprendidos de la numerosa afluencia siendo un día de diario. Por eso pronosticaban que durante el fin de semana las colas serían «tremendas», y que «llegarían hasta Atocha», opinaba José Rey, un madrileño de 61 años que fue ayer creyendo que sería el día de menos afluencia. Las largas colas desmotivaron a muchos de los visitantes, como es el caso de María Teresa Pérez, que ya había tenido la oportunidad de ver por dentro el nuevo edificio de Moneo y que, ante la visión de unas 500 personas por delante suya, optó por marcharse y acudir otro día.
A otros, como Caridad Sánchez, no les importó tener que aguantar la espera
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que estuvo amenizada por diez parejas ataviadas con trajes del siglo XIX
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, ya que estaban «deseando» contemplar los nuevos espacios. Muchos turistas aprovecharon su estancia en Madrid para ver las nuevas instalaciones del muse.
A partir del martes, el Prado tendrá entrada libre durante las dos últimas horas de martes a sábado y las cuatro últimas de los domingos.