MARC LLORENTE
Primero fue «Esperando-t», luego llegó el turno de «Vuela-t» y ahora le toca a «Muere-t», una trilogía, que comenzó en 2004, sobre la mujer, la libertad y la muerte con los grupos valencianos Krisis TD y Teatre De l'Ull. Un espectáculo que pretende fusionar la danza y el teatro. Voces, movimientos, música enlatada y en vivo con determinadas canciones para aderezarnos un batido ingenuo con flojos ingredientes que no se funden como requiere la idea de Cristina Fernández, coreógrafa, además, de «Muere-t».
El texto lo ha escrito Martín Crespo y la dirección viene firmada por Pep Ricart. Jugar con la muerte, mirarla a los ojos, no ignorar su existencia como una parte de la realidad y, por tanto, romper ese tabú que nos rodea son las intenciones de esta obra. «Imagina que vas a morir» es la incómoda propuesta de las dos compañías. A los personajes les queda una hora de vida. Van a morir al final y empieza la cosa a base de números.
Bajo la etiqueta de una tarea innovadora y arriesgada podemos encontrar lenguajes escénicos bien diseñados, una experimentación consistente o una autocomplacencia que brilla más en la teoría que en la práctica. Esto último es más bien lo que se descubre en la obra presenciada en el Arniches de Alicante, salvo algunos detalles de mayor interés. Mínimos, ya que los apuntes, a propósito de la vida y la muerte, no tienen una relevancia que atrape la atención de verdad. Ni el baile tampoco reluce, pese a que el reparto tiene cualidades para mayores vuelos. La danza contemporánea parece un saco que todo lo admite. Pero no debe ser así en beneficio de esta disciplina y del espectador.
Hacerle cosquillas a la muerte nos parece muy bien y el arte visual no es despreciable en absoluto. Sin embargo, «Muere-t» sólo puede aspirar a entretener un poco al público. Cristina Fernández, María Almudéver, Yessica Pons, Raquel Botí, Juanjo Benavent, Josep Zapater y Noelia Pérez componen el elenco. Para transgredir y dinamizar la danza hace falta algo más. La canción «Pasa la vida», de Pata Negra, resulta oportuna. Sueños e ilusiones se olvidan. Pasan la gloria, el cariño y la triste carga de desengaños.