EFE
"Hoy el español es una lengua de futuro, la segunda del mundo en comunicación internacional", ha afirmado Fernández de la Vega durante la inauguración del Centro de Estudios de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, que se ha instalado en un edificio cedido por el Gobierno a la RAE para que pueda desarrollar debidamente proyectos como el Diccionario Histórico o el de Americanismos.
La cesión de este edificio, situado en el número 189 de la calle de Serrano y antigua sede de la Secretaría General Iberoamericana, cubre la necesidad de espacio que tenía la RAE desde hacía "más de treinta años", debido sobre todo a "la intensificación de las relaciones" con las Academias de los países hispanohablantes.
Como subrayó hoy el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, esa falta de espacio fue acuciante cuando las 22 Academias comenzaron a aplicar "la política lingüística panhispánica", que consiste "nada más y nada menos" en que las obras de referencia de la RAE "lo son del conjunto de las Academias".
El Diccionario de dudas, publicado en 2005; la nueva Gramática, cuyo texto básico se aprobó el pasado mes de marzo en Medellín (Colombia); y que verá la luz a finales de 2008, el "Diccionario de americanismos", previsto para 2010, o la reforma de la Ortografía que hay en marcha constituyen buenos ejemplos de esa política común.
La biblioteca del Centro de Estudios se quedó pequeña para acoger a las diferentes autoridades, a los académicos (José Manuel Blecua, Ignacio Bosque, Luis Mateo Díez y Gregorio Salvador, entre ellos); y a los periodistas que asistieron a la inauguración.
Acompañada por los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y de Educación, Mercedes Cabrera, la vicepresidenta del Gobierno comenzó citando a Francisco Ayala -que no asistió al acto- para decir que "a quienes se ocupan del cultivo de las letras les corresponde la tarea de hablar por todos y para todos en un lenguaje común. Común, no por vulgar, sino por compartido".
La Academia se dedica a la labor de "velar por nuestro tesoro común de la lengua española" desde 1713, un "servicio público" que la RAE ha venido prestando "por encima de consideraciones políticas o ideológicas".
"En todo momento, la Academia ha sido un firme puente de unión entre los hispanohablantes", dijo la vicepresidenta, para quien, hoy día, "es un honor y un orgullo ver representados en la Asociación de Academias de la Lengua" a "los ciudadanos que tienen una patria común en la lengua, la literatura y la cultura".
La portavoz del Gobierno destacó también la modernización de la Academia impulsada por el anterior director, Fernando Lázaro Carreter, y continuada por su sucesor, García de la Concha, y afirmó que esa labor ha contribuido "de forma relevante a la gran expansión que ha experimentado el español en los últimos años".
Al nuevo Centro de Estudios de las Academias se han trasladado unas 80 personas que trabajan en el Diccionario Histórico, en el Diccionario académico, el servicio de consultas del "Español al día", que en los nueve años que lleva funcionando ha recibido más de 380.000 consultas, con una media de 120 diarias; en lingüística computacional y en los diferentes bancos de datos de la RAE.
El proyecto "estrella" que preparan las Academias es el Diccionario Histórico, cuyo director, José Antonio Pascual, subrayó hoy que esta obra permitirá "entender mejor los textos del pasado", pero también "muchos de los usos léxicos actuales", y cuando esté terminada, se homologará con "los mejores diccionarios" de este tipo que hay en el mundo.