CRISTINA MARTÍNEZ
E
llas saben hacerlo. Tienen la preparación y la voluntad. Han luchado hasta conseguir ser respetadas. Pero eso no es lo normal. Khadija Moussa, una de las cuatro protagonistas de «Shorok», que se estrenó ayer en la gala inaugural de la Muestra Internacional de Cine y Derechos Humanos en Alicante, sabe que es afortunada. Ha luchado duro para poder demostrar a los hombres de su país que su trabajo es tan válido como el del sexo opuesto y que con él quiere contribuir al desarrollo social, político y económico de Marruecos. «La idea de rodar el documental surgió para dar a conocer el trabajo de las mujeres en un país como el nuestro, poco desarrollado y machista, pese a que la mujer trabaja mucho, más que los hombres, pero nadie lo valora. Por eso queremos reivindicar su valor y su dedicación».
Khadija Moussa, implicada en la lucha por la igualdad de sexos en su país, cuenta su historia en este documental que incluye también la mirada de la primera mujer que ha conseguido montar una empresa de construcción. «Vive en el norte, en Tetuán
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asegura Moussa
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y ya ha realizado muchos trabajos». También se habla de una joven que vive en el campo, con una familia muy pobre, es muy buen estudiante, con numerosos reconocimientos, pese a que no se lo pueden costear. Otro caso es el de una mujer que trabaja en una asociación femenina de forja, «algo que hasta ahora siempre ha sido una labor masculina».
El objetivo, «dar una imagen de lo que las mujeres son capaces de hacer y cómo su trabajo contribuye al desarrollo del país, aunque no lo admitan». Aunque reconoce que «en los últimos años hay una voluntad de cambio, gracias a muchas asociaciones de mujeres que luchan para que se modifiquen las leyes y no haya discriminación, todavía hay muchos obstáculos para que existe una igualdad verdadera».
De hecho, afirma que «pocos hombres lo entienden porque es una mentalidad machista y además el 80 por ciento de las mujeres son analfabetas».
La directora de «Shorok», Yolanda Olmos, considera que «la imagen que tenemos de la mujer musulmana es que es un poco invisible, que está relegada, pero yo intento darles luz y voz». En este sentido, afirma que es también «una herramienta de sensibilización, incluso en Marruecos porque se ha hecho con una asociación de mujeres de aquel país y queremos que se vea allí».
El documental, que su directora pretende llevar a diferentes festivales de cine, muestra a mujeres «que durante mucho tiempo no han podido, pero que tienen ganas de salir de la sumisión; en el fondo no es tan diferente de lo que pasaba aquí hace unos años. De hecho una de las cosas que más reclaman es poder acceder a espacios exclusivos para hombres, donde se toman decisiones».