EFE.
ESTOCOLMO / MADRID
L
os genetistas Mario Capecchi, Oliver Smithies y Martin J. Evans son los ganadores del Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2007 por sus trabajos en genética, comunicó ayer el Instituto Karolinska en Estocolmo. Los tres científicos recibirán el galardón por sus descubrimientos relacionados con las células madres embrionarias y la recombinación del ADN en mamíferos.
El italo-estadounidense Capecchi nació en Verona en 1937, se doctoró por la Universidad de Harvard en 1967 y se le considera un pionero en los estudios de genética. Smithies, de origen británico pero nacionalizado estadounidense, nació en Inglaterra en 1925 y ha colaborado en sus trabajos con Capecchi y el británico Evans, nacido en 1941.
El Nobel de Medicina está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros); y a su anuncio seguirán en los de Física, Química, Literatura, de la Paz y Economía. Los premios se entregan el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador de los galardones, Alfred Nobel.
La técnica genética desarrollada en los años ochenta por los investigadores Mario Capecchi, Oliver Smithies y Martin J. Evans, reconocidos ayer con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, ha sentado las bases para el desarrollo de la genética moderna. Así lo explicó ayer a Efe el investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB);, perteneciente al CSIC, José Luis de la Pompa, quien explicó que el trío de genetistas introdujo los principios para realizar modificaciones genéticas en ratones.
Según manifestó, el sistema ideado por los investigadores, que aprovecha el mecanismo celular natural para reparar los daños en el ADN, ofrece una «gran precisión» cuando se sustituye al gen endógeno por el exógeno que ha sido modificado genéticamente. Este mecanismo sólo permite que la recombinación del ADN tenga lugar cuando detecta que el ADN exógeno es idéntico al inicial. Para el investigador De la Pompa, la concesión del Nobel a estos tres investigadores por sus descubrimientos relacionados con las células madres embrionarias y la recombinación del ADN en mamíferos, es un hecho «merecido» que «era de esperar».