SERGIO ILLESCAS
E
l Museo de la Universidad de Alicante afronta su primera gran reforma integral desde que se inauguró hace ocho años. La actuación más importante es, según su director, Mauro Hernández, la sustitución de las láminas de madera que recubren la fachada. «Las piezas están muy deterioradas debido a la erosión, al viento, al sol y al agua. No obstante, el aspecto no cambia. Respetaremos al máximo el color y el material que se utilizó durante su construcción. No queremos que varíe la imagen que configuró su arquitecto, Alfredo Payá», matiza Mauro Hernández.
Y es que el objetivo de la Universidad de Alicante con este conjunto de actuaciones es que el MUA no se modifique ya que, tal y como señala Hernández, es un auténtico símbolo del Campus y una auténtica obra de arte que ya fue galardonada con el Premio Internacional Architectti el mismo año que se inauguró, 1999. Por lo tanto, algunas de las acciones de reforma van orientadas a subsanar una serie de problemas que tiene el centro cultural universitario y que, con el tiempo, se han ido agravando. «Por ejemplo, en la sala Sempere se han producido problemas al tener la lámina de agua encima, sobre todo goteras. También tenemos que arreglar algunas áreas de suelo, bastante deterioradas», dice Hernández, que también apunta que las obras podrían comenzar a final de este mes, «aunque es algo que tiene que decidir el vicerrectorado de Infraestructuras», añade.
Además de reformas relacionadas con las lesiones que ha sufrido el MUA a lo largo del tiempo, otras de las acciones contempladas en el plan de acciones tienen que ver con las nuevas necesidades con las que cuenta actualmente para poder llevar a cabo sus actividades. Las obras modificarán algunas áreas del centro cultural alicantino para poder sacarles mucho más rendimiento en sus programaciones, tras la experiencia de estos últimos años.
«Por ejemplo, vamos a mejorar las instalaciones para que los colegios puedan llevar a cabo sus actividades didácticas. Para ello, el anfiteatro que tenemos medio al aire libre (está cubierto por tres paredes); vamos a cerrarlo totalmente, aunque utilizando un cuarto muro acristalado, con el objetivo de que no se vea vulnerada la obra arquitectónica», admite el director del museo.