ANTONIO DOPAZO
P
ertenece a una modalidad de cine bélico que prosperó notoriamente en el cine europeo en las décadas sesenta y setenta, sobre todo en Italia. Aunque quiso ser una respuesta a la vertiente norteamericana del género, sus limitaciones al respecto eran palpables, tanto en medios técnicos y financieros como en la presencia de nombres llamativos. Por eso, pese al uso habitual de actores de Hollywood, todos muy modestos, la cinta tiene el genuino sello del producto «made in Italy». La ha dirigido el muy prolífico Enzo G. Castellari, cuyo verdadero nombre era Enzo Girolami, un realizador que se movió con la misma soltura en numerosos subgéneros, sobre todo en el «spaghetti-western», y que es responsable de la popular serie sobre Trinidad.
La trama, que exigió la colaboración nada menos que de cinco guionistas, desprende el sabor propio del cómic de «hazañas bélicas», si bien con un tratamiento más desenfadado de los personajes, típico material de escoria que se convierten en héroes, sin pretenderlo, al estilo de los célebres «Doce del patíbulo». Es más, la influencia de este prestigioso film de Robert Aldrich se hace patente en buena parte de la proyección.
El escenario es la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que un grupo de soldados estadounidenses son trasladados a una prisión militar por haber cometido una serie de graves infracciones, que incluyen desde el asesinato hasta la deserción. La suerte quiere, sin embargo, que mientras se produce esa misión el comando sea asaltado por un convo
y de artillería alemán que culmina con la muerte de los agentes que los custodiaban. De este modo, el grupo decide escapar y dirigirse a la neutral Suiza, donde pueden librarse tanto de la guerra como de la prisión. Están convencidos de que es el único camino que les lleva a la libertad. Pero en ese itinerario las circunstancias del destino motivan que acaben convirtiéndose en voluntarios de un comando cuya misión es robar un V2 para la resistencia francesa, algo que les obliga a intentar penetrar en la base más celosamente vigilada del territorio alemán. Y si lo consiguen han de impedir que vuelvan a ser arrestados por las fuerzas aliadas.
Cine de consumo, obviamente, y de imitación que reúne a cinco nombres anglosajones al frente del reparto para asegurar las ventas internacionales. Se trata de Bo Svensson, Ian Bannen, Peter Hooten, Fred Williamson y Jackie Baseheart.