DAVID GARRIDO
Cuarta jornada del Festival de Alicante y un estreno absoluto, una combinación de metales y percusión original de Daniel Flors, un músico con una trayectoria profesional muy relacionada con el jazz, género donde se ha consagrado y ha aportado gran parte de su vitalidad creativa. Esa formación jazzística trasciende a la propuesta presentada en este festival, «Cosmogonía», la cual, según palabras del autor, se inspira en el desorden que nos rodea, concretamente dice: «un ligero vistazo a nuestro alrededor advierte de la tendencia general al desorden y, aunque este desorden no implica necesariamente confusión, todo se convierte en un sistema caótico, el cual se caracteriza por su adaptación al cambio y, en consecuencia, por su estabilidad». ¡Ahí queda eso! Y a partir de ello oigamos «Cosmogonía».
Una interpretación muy cuidadosa de los alzireños del Spanish Brass Luur Metalls y los componentes de Amores. «Cosmogonía», extraordinariamente precisa y muy sobrada en su extensión, resulta sorprendente, sí, por esos aires jazzísticos que la impregnan, que son su principal característica y virtud, pues ni el tratamiento de los metales ni la percusión descubren ninguna cosa nueva en el plano estético. Quizá lo más sugerente fuere la brillantez que mostraron en la ejecución los intérpretes, como el protagonismo de la tuba en algunos momentos, donde hubo hasta la extravagancia de cara a la galería.
Los percusionistas muy hábiles, trasladando con seguridad los ritmos del papel pautado, aunque no pudieron disimular la demasiada dependencia de la partitura del jazz ni de los géneros derivados. En definitiva una propuesta la de Flors más adecuada a los escenarios jazzísticos que a la de los cenáculos de los amantes de la atonalidad. Muy filosófica en sus conceptos descriptivos, pero eso ya es una constante en los estrenos, cuando lo que realmente cuenta es la calidad musical resultante y el gozo sensitivo del oyente.