JORGE VILLAR
C
on alrededor de un cuarto del aforo cubierto en Yecla se lidió ayer una corrida de toros de Loreto Charro de desigual juego aunque permitiendo el lucimiento general de los toreros.
Juan José Padilla anduvo voluntarioso con su primero aunque sin llegar a cuajar faena seria. Mató de dos pinchazos y una estocada tras los que saludó. En el cuarto, un animal tan flojo como noble, se mostró con ganas de agradar, logrando algún natural medioestimable y demasiados trapazos. Un pinchazo y media estocada contraria, ayudados por su jaleosa cuadrilla, le valieron dos orejas.
Emilio Laserna contó con dos oponentes que le dejaron estar, algo que en su caso, siendo un torero falto de recursos y técnica, es una auténtica suerte. A la deriva con su primero, al quinto le prodigó pases por ambos pitones siempre descargando la suerte y sin someter la embestida de su oponente. Una estocada perpendicular le valió el pasaporte de dos orejas de muy poco peso. Tras la lidia desangelada a su primero, escuchó saludos.
Por su parte, el petreresene Francisco José Palazón, que reaparecía tras la cornada recibida el pasado día 9 en la Plaza de Toros de Monóvar, toreó al sexto variado de capote y bien con la muleta cuando no se dejó tropezar. El sainete con la espada le privó de trofeos. El tercero fue un animal imposible para el lucimiento.