J. A. GIMÉNEZ
E
l volcán del Vesubio enterrará su sueño cinematográfico por un tiempo indefinido. Ni en el complejo alicantino de Ciudad de la Luz, donde se llegaron a presentar las maquetas de la película, ni en los Korda Studios de Budapest, que habían entrado en liza por acoger su rodaje. El proyecto de «Pompeya», que se anunció como la mayor producción de la historia del cine europeo con un presupuesto de más de 130 millones de dólares, queda suspendido tras la renuncia de su director, Roman Polanski, que a su vez era coguionista junto a Robert Harris. Aunque tras el abandono del cineasta polaco los principales productores del filme, Robert Benmussa y Alain Sarde, se plantearon buscar a un sustituto de renombre, finalmente la incertidumbre ante la anunciada huelga del sector en Hollywood les ha llevado a dejar el proyecto «congelado». La puntilla ha sido que algunas de las 35 distribuidoras internacionales interesadas en la compra de los derechos de «Pompeya», entre ellas Pathé y Cine RAI, han echado marcha atrás tras el adiós de Polanski.
El director de «El pianista» abandona el proyecto tras múltiples retrasos en el inicio del rodaje motivados por las dificultades para cerrar el reparto de estrellas estadounidenses que, según se dijo, iba a involucrarse en la película. Orlando Bloom, Scarlett Johansson, Matt Damon e incluso Brad Pitt, sonaron como protagonistas.
Benmussa informó a la revista «Variety» que a menos que se resuelva rápido el conflicto del cine en EE UU, algo a día de hoy harto complicado, el proyecto quedará paralizado. Los actuales acuerdos con los sindicatos expiran el 30 de junio de 2008, por lo que los agentes no quieren comprometer trabajo más allá de esa fecha, explicó el productor. Respecto a la posibilidad de que todo se arregle, Benmussa, ha reconocido tener «muy pocas esperanzas». «Lamentablemente, teníamos previsto rodar en el sur de Italia en agosto de 2008», subrayó. Aunque en sus declaraciones a diversos medios norteamericanos Benmussa sólo cita al país transalpino como lugar de rodaje, el productor valenciano Antonio Mansilla, que iba a participar en la financiación de la cinta a través de su empresa Sorolla Films
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lo que justificaba que la Generalitat pudiese dar 4,5 millones de euros al proyecto
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precisó ayer a este diario que Italia era sólo «una garantía de exteriores por si en Alicante no se encontrasen unas localizaciones de ruinas adecuadas».