EFE
Willy Toledo y Javier Gutiérrez protagonizan la cinta con la que el realizador Fernández Armero, tras rodar un documental sobre Ángel Nieto, vuelve a la ficción con una cinta que podrá verse en los cines a partir del día 21 de este mes.
El autor de películas como "El arte de morir" o "El juego de la verdad" presentó hoy en Valencia su nuevo trabajo, acompañado por los actores Javier Gutiérrez, coprotagonista del filme, Nathalie Poza y Antonio de la Torre.
"Salir pitando" es la historia de un árbitro de primera división con fama de "casero" -José Luis Pérez- que regresa a los terrenos de juego tras varios meses de baja por depresión, precisamente en el partido que va a decidir el campeón de Liga, sin que haya logrado asumir la separación de su mujer.
Con estos mimbres, Fernández Armero construye una "'road movie' que habla de amistad y de los miedos a que se enfrentan cada uno de sus personajes, todo ello en clave de humor", explica el cineasta, quien vuelve a asumir el reto de "hacer reír" tras comedias como "Nada en la nevera", "Brujas" o "El juego de la verdad".
Pese a ser el género más frecuentado por el director, y a que "la comedia es muy gratificante cuando funciona", el director recuerda que "no hay ningún respeto" hacia ella en el cine español, "ni por parte de la crítica ni de nadie", apostilla.
"Piensan que es muy sencillo hacer reír o construir una historia en clave de comedia, pero es complicadísimo", más incluso, sostiene, que crear una trama de intriga como la que presentaba en "El arte de morir".
No descarta, sin embargo, volver al género con el que debutó en el largometraje "Todo es mentira", y ello a pesar de que "se sufre mucho haciendo una comedia, y luego tienes que aguantar comentarios muchas veces irrespetuosos", asegura.
"De pequeño se hablaba de españolada con películas del franquismo o la transición. Hoy también, aunque ya hace cuarenta años que no aparece ninguna puta con liguero en el cine español", lamenta el realizador.
Fernández Armero ha querido enfrentarse a estos prejuicios que perviven, según dice, por una suerte de "tradición oral", recurriendo a una película que "cuenta una historia de principio a fin, sin hacer concesiones gratuitas a la comedia sin más".
Ese relato tiene su eje en una "crisis galopante de los 40", la misma que amenaza al propio director: "tengo 38 años, dentro nada me llega la crisis de los 40. Me he separado varias veces, me he cambiado de casa y he comido pizzas en cajas de cartón. Esas cosas me han pasado", confiesa, convencido de que un artista siempre ha de crear "sobre lo que sepa".
La elección de Toledo y Gutiérrez, que encarna a un linier que también es el mejor amigo de José Luis, resultó "muy obvia" para Fernández Armero, pues los considera "dos actores estupendos de comedia".
Añade que, además, "son muy diferentes entre sí físicamente" y "tienen en común años de amistad" al haber trabajado juntos en la compañía teatral "Animalario".
En el viaje que ambos realizan de Madrid a Huelva, donde van a pitar el último partido de Liga, disputado por el Recreativo y el Valencia, se cruzan con Nathalie, "la chica ángel", como la describe el director, y con el segundo linier, interpretado por Antonio de la Torre, un personaje que utiliza el humor "como vía de escape", relata él mismo.
El fútbol comparte protagonismo con todos ellos, aunque casi de forma accidental, pues, como comenta el realizador, autor del guión junto a Juan Cavestany, "la intención no era hacer una comedia en torno al fútbol".
La aparición de comentaristas deportivos como Manolo Lama o J.J.
Santos aportan "mucho nervio" a la narración y logran "hacer más creíble que un partido de primera división sea arbitrado por Willy y por Javier", ironiza Fernández Armero.