EUROPA PRESS.
MADRID
E
l compositor vasco Alberto Iglesias recibió ayer en Estados Unidos la noticia de que ha sido galardonado con el Premio Nacional de Cine 2007, dotado con 30.000 euros y concedido por el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA);, organismo dependiente del Ministerio de Cultura.
Este reconocimiento está destinado a recompensar la aportación más sobresaliente en el ámbito cinematográfico español puesta de manifiesto a través de una obra hecha pública durante 2006, o de una labor profesional desarrollada durante ese año.
El jurado ha concedido el premio a Iglesias «por una trayectoria profesional plena de inspiración y animada por una constante búsqueda de formas expresivas nuevas y estimulantes en la composición de música para cine, perfecto ejemplo de lo cual es una de sus últimas obras "Volver"», de Pedro Almodóvar.
En conversación telefónica, Iglesias afirmó haber sentido una grata «sorpresa» al recibir un premio que significa «la unión indivisible entre el cine y la música». «Es un orgullo y un acicate para seguir trabajando en el cine. Me viene en un momento excelente», afirmó.
Iglesias se encuentra en Los Ángeles de «medio vacaciones», ya que acaba de terminar de trabajar con el director Marc Foster, en una película basada en el libro «Cometas en el cielo», de Khaled Hosseini. «He estado muy liado», dijo el músico, detallando que había visto amanecer mientras pensaba en el premio.
«Me han despertado a las 5 de la mañana y ha sido una noticia estupenda. Esto demuestra que cuando suenan los teléfonos intempestivamente también pueden ser buenas noticias», apuntó.
El premiado en siete ocasiones con un Goya explicó que este galardón también confirma que «la música es importante para el cine» y que los directores le llaman «para completar sus cinematografías y para hacer que su película llegue al público».
«La experiencia de "Volver" fue muy buena. Con Pedro he tenido diferentes experiencias en cada película y algunas me han costado más. Hemos tenido que buscar más cuál era el sonido», dijo el músico, que adelantó que trabajará en la nueva película del director manchego y tiene pendiente el proyecto de la próxima de Steven Soderbergh. «He conocido a artistas muy buenos, que me han enseñado lo que es el cine y cuando me han dicho lo del premio me he acordado de todos los directores para los que he trabajado. Ellos han sido mi escuela de cine y en eso soy un privilegiado, porque he tenido maestros que me han enseñado lo que es el cine a base de componer para ellos, de equivocarme, de volver a componer, de tener una mesa de trabajo continua. Le desearía a todo el mundo que hace música de cine poder trabajar así», dijo el compositor.
Iglesias no niega que las primeras influencias de Bach o Ravel siempre quedarán «selladas». No obstante, precisó que «uno ha de ser muy esponjoso». «Es una continua porosidad y cada vez me van gustando músicos diferentes», concluyó. Las bandas sonoras de los primeros trabajos de Montxo Armendáriz, o Imanol Uribe, en los años ochenta, fueron la puerta de entrada de Alberto Iglesias, quien siempre ha opinado que en el cine su misión como compositor es la de ser «una presencia silenciosa». Porque la música en el cine, cuenta Iglesias, debe aparecer «entre tinieblas».