LAURA BALLESTER
T
res nuevos delfines aparecieron ayer, uno de ellos moribundo y los otros dos muertos, en distintas playas de Castellón (uno de ellos en Alcossebre); y de Dénia, según aseguró a este diario el director del departamento de Zoología Marina del Institut Cavanilles de la Universitat de València, José Antonio Raga. Los varamientos de cetáceos no han hecho más que empezar ya que el litoral de la Comunidad Valenciana vuelve a vivir una epizootia (como la epidemia en las personas); como la que provocó la muerte a millares de delfines listado (Stenella coeruleoalba); del Mediterráneo en 1990 y 1991. El mayor número de varamientos de cetáceos se detectó entonces entre agosto y octubre, por lo que previsiblemente la recogida de delfines muertos en el litoral valenciano no ha hecho más que empezar. Hasta 40 delfines listados se recogieron entonces en las costas valencianas en apenas dos meses. En lo que va de verano ya se han detectado 33 con los localizados ayer. De los tres delfines aparecidos ayer, al menos dos de ellos aportarán una valiosa información ya que uno «todavía estaba fresco» a pesar de haber fallecido y otro de los cetáceos aún estaba vivo, según confirmó el investigador del Institut Cavanilles de la Universitat de València que ya dirigió los estudios de la epizootia en los delfines listados hace 17 años. La ciencia se enfrente así en los próximos meses a un reto apasionante: obtener nuevos datos para corroborar las explicaciones que se dieron para explicar la epizootia de delfines en los 90 o, tal vez, encontrar nuevos factores que expliquen las graves lesiones que sufren los delfines a causa del DDV (siglas de Delphinid Distemper Virus);. Su procedencia aún sigue siendo un misterio.