S. ACOSTA. / C. VÍLCHEZ
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a compañía Teatro Musical de Brno convirtió ayer Benidorm en Broadway, la famosa avenida neoyorquina que acoge las salas donde se estrenaron los musicales más famosos de todos los tiempos. Anoche se interpretaron algunas de las canciones y de las coreografías más populares, como «El Fantasma de la ópera» o «Cats», el musical más representado de la historia.
Más de cincuenta artistas, entre cantantes, coros, cuerpos de baile y músicos de una orquesta en directo, hicieron las delicias de todos los que acudieron al auditorio Julio Iglesias del parque de l'Aigüera de Benidorm.
Todos los fragmentos, entre otros de «West Side Story», «Jesucristo Superstar», «My Fair Lady» o «Hello Dolly», estuvieron perfectamente arropados por la espectacular iluminación instalada que acompañaba a crear un entorno ideal para convertir al tradicional auditorio benidormí en un espectacular teatro neoyorquino.
A lo largo de la actuación se hizo patente el gran despliegue técnico y material de la formación checa. Prueba de ello fueron los constantes cambios en los decorados, así como la extensa variedad de vestuario de la que hicieron gala los artistas, que dieron rienda suelta a la imaginación de los presentes que, en ciertos momentos, se animaban a «tararear» algunas de las melodías de los temas más conocidos.
Cerca de mil personas, entre benidormenses y visitantes, ocuparon los asientos del anfiteatro para disfrutar de cerca de dos horas de música y danza propia de los musicales.
Los amantes de las artes escénicas pudieron trasladarse, tal y como reza el nombre de este musical «De París a Broadway», una noche de grandes temas musicales que hicieron de esta ciudad de la costa mediterránea el lugar perfecto para pasar una noche de sábado, a la luz de las estrellas y con la brisa marinera al son de las melodías más emblemáticas de la ópera, el cine, la televisión y el teatro más internacional que cautivaron a los presentes.