EFE
Estos últimos "se vuelven a la postre muy aburridos", señala el australiano Mills, que ha querido llevar este año al público del festival "en un viaje artístico" que comienza con "L´Orfeo", la ópera de Claudio de Monteverdi, de cuya creación se cumplen ahora 400 años.
"Puedo imaginarme un festival que sea un viaje geográfico o político, pera esta vez he optado por un viaje artístico", explica Mills en declaraciones a EFE en la capital escocesa.
El festival internacional de Edimburgo, que celebra este año su sesenta edición, ha estado asociado a intérpretes de la categoría de Bruno Walter, Thomas Beecham, John Barbirolli, Friz Wunderlich, María Callas o Peter Ustinov, algo de lo que está justamente orgulloso.
"No es que no tengamos ahora grandes estrellas, insiste Mills, quien pone como ejemplo de los grandes intérpretes que actúan este año al pianista Alfred Brendel, al maestro de la batuta Maris Janssons o al músico español Jordi Savall, que ha obtenido un gran éxito de crítica y público precisamente con "L´ Orfeo".
Esta ópera ha sido central en la programación de Mills, quien afirma haber querido llevar a la audiencia a un viaje de exploración de las "diferentes dimensiones" del mito de Orfeo en la creación artística.
"Tenemos en el programa el Orfeo de Monteverdi, pero también el de Igor Stravinsky junto a su Edipo Rey, además de una versión moderna del mito a cargo del "American Repertory Theatre", a lo que hay que añadir "Las Bacantes", de Eurípides, y una producción muy poco corriente de Poppea (también basada en una ópera de Monteverdi);", explica el australiano.
"Está también la coreógrafa Trisha Brown, que se ha inspirado igualmente en Monteverdi, agrega Mills, quien señala que se trata de "explorar cómo los distintos géneros reflejan los mismos mitos así como el papel de la mitología en artistas de distintas generaciones".
Para Mills, un festival es como una exposición, en la que hay una veintena de óleos, pero también dibujos en papel o bocetos, que complementan y refuerzan el mensaje que se trata de transmitir.
Así, en esta edición, Monteverdi no está representado sólo por "L´ Orfeo", sino también por sus "Vísperas", interpretadas asimismo por Hesperion XXI y La Capella Reial de Catalunya, dirigida por Jordi Savall, o sus igualmente famosos "Madrigales", que dirige Rinaldo Alessandrini al frente del "Concerto Italiano".
Mills es un amante de la música antigua, y fue quien llevó a Savall, un músico a quien admira, al festival de Adelaide (Australia); cuando era su director.
Entre sus planes, al encargarse de este festival, estaba, según explica a EFE, el de "ir más allá del repertorio romántico alemán" que caracteriza a otros eventos de este tipo para incorporar el importante legado artístico mediterráneo.
Asi, Savall con su esposa, la soprano Montserrat Figueras, su hija, Arianna Savall, y el conjunto "Hesperion XXI", ofrecen música de la época de Miguel de Cervantes, mientras que los coreógrafos José Montalvo y Dominique Hervieu han traído su espectáculo "On Danse", fuertemente inspirado en la música del francés Rameau.
Mills ha querido también abrir el festival a las nuevas generaciones de intérpretes y así ha incluido un concierto, este viernes, de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, bajo la dirección de Gustavo Dudamel.
Por cierto que los músicos venezolanos actúan dos días después con el mismo programa de Shostakovich (décima sinfonía); y Bernstein (West Side Story); el domingo en los Proms de la BBC en el Royal Albert Hall londinense.
Con ese tipo de colaboraciones entre festivales se rebajan los costos, dice Mills