J. M. NÚÑEZ / EFE.
SAN SEBASTIÁN
Excesiva frialdad en el tendido, sin duda por no saber apreciar las dificultades que planteó la corrida. Aparentemente no parecían tales problemas, también y sobre todo por la seguridad y desenvoltura con la que anduvieron ambos espadas. Y otra anotación a tener en cuenta es que la plaza pidió más, sobre todo a Manzanares, que cortó dos orejas en su mano a mano con Talavante. Por ejemplo, en el toro que abrió plaza, que manseó, Manzanares planteó el trasteo tanto o más desde el punto de vista técnico que artístico, y para lo primero tuvo que echar mucho valor. Limpieza y temple fueron también determinantes. Si acaso no hubo demasiado ajuste. La faena tuvo sus momentos álgidos en el toreo por la derecha.
La plaza empezó a rendirse en la faena al tercero. Toro complicado, que nada más saltar al ruedo se puso a la defensiva. Y poco a poco Manzanares, otra vez sobre la base de la seguridad, le esperó y terminó llevándole. La faena siempre a más, importante y de exquisita torería. Tras media estocada, que el toro acabó tragándose, Manzanares paseó la primera oreja de la tarde.
El quinto fue el toro que más aportó. Se dejó llevar aquí el torero mucho por el sentimiento a la hora de interpretar. Muy encajada la figura. La faena muy bien estructurada y si cabe mejor interpretada. Aún con la espada ladeada, hubo gran mayoría en la petición de oreja que finalmente paseó.