"Estoy como loco por estar otra vez ´ahí´, pues es la única manera de superar todo, haciendo lo que a uno más le gusta que es torear", insistió.
Esplá dijo estar "muy bien, bastante recuperado y entrenando con normalidad, esta semana he intensificado los tentaderos en el campo", y así en cierto modo se ha desquitado ya del gusanillo que tienen los toreros de ´ponerse delante´ después de un tiempo de inactividad.
La "reaparición" por tanto fue en un tentadero en la ganadería de Zalduendo, aunque ´la hora de la verdad´ será el sábado en Estepona donde lidiará una corrida de José Luis Pereda, con Juan José Padilla y David Galán como compañeros de cartel.
Una fecha que no afronta de una manera excesivamente especial, sino todo lo contrario. Esplá derrocha la tranquilidad y serenidad propia de un "maestro" que lleva a sus espaldas treinta y un años de alternativa y unas veinte cornadas en su cuerpo: "esta corrida del sábado será una más. En esta profesión no hay mayor secreto que lo que se ve, porque lo que me ha pasado pertenece al capítulo del torero y al presupuesto. Es algo normal en esta profesión".
"Ahora se trata de ponerse delante de la cara del toro para reafirmar que la recuperación va bien y que las inquietudes que han podido surgir tras la cornada, se han superado", reafirmó.
Esplá fue prendido por un toro de Valverde, que le propinó tres cornadas, en el pecho, en el paquete escrotal y en la cara, que por momentos hicieron pensar en lo peor.
El percance más grave que ha sufrido en toda su carrera, un hecho que hace que casi un mes después no esté restablecido al cien por cien y aún arrastre pequeñas molestias: "La recuperación ha ido muy bien, tengo algunas molestias en el pecho y en la espalda por la cantidad de contusiones que tengo. Los hombros también los tengo un poco dañados porque me pusieron unos anclajes y cuando me muevo bruscamente aún me tiran un poco, y aunque la herida del escroto se me volvió a abrir, a día de hoy todo va bien, con normalidad".
A pesar de aquellos momentos agónicos en el ruedo afirma tajantemente que no llegó a pasar miedo. "No tuve esa sensación porque, además que perdí el conocimiento muy pronto, en esos momentos estas muy chocado por todo y no eres consciente de la gravedad de lo que ocurre. Y además, cuando recuperas el conocimiento, por lo menos en mi caso, observé mucha serenidad a mi alrededor, dentro de la preocupación normal de mis allegados".
Y lejos de afectarle en su ánimo, todo lo contrario, percances de esta índole llegan a representar un aliciente más para demostrar el coraje y sobre todo el amor del torero por su profesión.
"Después de cosas así -explica-, merece la pena volver a ponerte ´ahí´, porque cuando estás mal en los sitios y en las plazas y no puedes expresar tu toreo, entonces si cabe cuestionarte si merece la pena o no volver, pero estos percances son cosas que pertenecen al mundo del torero, es algo que va implícito en nuestra profesión, y a la vez supone un aliciente, una motivación y casi una obligación el volver a ponerte delante del toro para retomar esa relación con lo que has convivido todos estos años".
Sus últimas palabras, entroncadas en la filosofía que expresa al principio de la entrevista, suenan a dogma. "En ningún caso se me ocurrió dejar esta profesión, ahora solo queda tirar para adelante como he hecho siempre. Una cornada entra evidentemente dentro del panorama de la temporada. Nadie quiere que pase, pero ocurre, y esto no debe variar la dinámica de la temporada, sino al contrario, llega incluso a estimular, para terminar de la mejor manera posible y poder contrastar esas dudas que pueden surgir".