NURIA GARCÍA
E
l arte del cartagenero Curro Piñana, que actúa esta noche en la plataforma de la playa de San Juan, viene de casta, pues este cantaor de 33 años proviene de una importantísima saga flamenca de gran color. «Nosotros somos ya la quinta generación que continúa con la tradición flamenca: mi abuelo era cantaor y fue uno de los fundadores del Festival de Cante de las Minas, mi padre es guitarrista y, de seis hermanos, tres de nosotros nos hemos dedicado profesionalmente al flamenco». Las enseñanzas familiares dieron su fruto y comenzó a aflorar en él una sensibilidad al cante.
Como director del Aula Flamenca en la Universidad San Pablo CEU de Madrid, Piñana opina que el flamenco se encuentra en un estado de salud inmejorable: «Es una música culta. Como decía Federico García Lorca, es "la cultura de la sangre" española. Integra tres expresiones como son el cante, el baile y la guitarra, y tiene pasión, enganche y transmisión».
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el arte flamenco posee unas raíces muy consagradas en el mundo de la música, ya que ese duende característico de los cantaores tiene su larga historia y ha perdurado gracias a la transmisión oral, «de familia en familia», comenta el cantaor, «y los Piñana somos parte de esa tradición».
Galardonado en numerosas ocasiones con significativos reconocimientos, este cartagenero lo tiene muy claro. «Los premios son acicates y te empujan a tirar para adelante». Y es que el Premio de Cartageneras y Mineras y Lámpara Minera del Festival Nacional del Cante de las Minas de la Unión enorgullece, y mucho, y más para un cantaor de raza como Piñana, genuino y de principios firmes.
Asimismo, el embrujo de este carismático artista se ha paseado por medio mundo, pues el flamenco en sí se está haciendo cosmopolita: Alemania, Portugal, Inglaterra, Nueva York y muchos países más han sido testigos de la pasión que entraña esta modalidad musical, que refleja, como un tatuaje que se agarra a la piel, la maestría del arte más puramente español. Por eso, Piñana colma de elogios a sus seguidores extranjeros, que respetan y entienden su maestría. «En España es donde más entendemos o más deberíamos entender este magnífico arte. Aunque, fuera de nuestro país también se respeta y mucho el flamenco: la gente acude a los conciertos, espera paciente a que termine la actuación y aplaude fervientemente al acabar». Sin embargo, eso no significa que en España no se aprecie el flamenco como se merece, pues, en palabras del popular cantaor, «nosotros somos el país que vio nacer esta modalidad musical», por ello, se «promociona y se impulsa» convenientemente, aseguró el cartagenero. Además, el cantaor expresó su expectación ante el concierto que ofrecerá esta noche, a las 22.30 horas en la playa de San Juan, en el que tratará de dar «lo mejor de sí mismo» y adelantó que su espectáculo constituirá un abanico de todos los palos del flamenco. Por otro lado, Piñana anunció que contará como invitados con dos guitarristas, una bailaora alicantina y un percusionista. Como dato curioso, el cantaor manifestó su admiración por Alicante, ya que, para Piñana «siempre ha sido un referente, tanto en convivencia como en urbanismo para los cartageneros».
No cabe duda de que Curro Piñana sabrá destapar ese arte inmerso en su cultura flamenca, que, comenzando en una antigua tradición oral, se hizo poesía de boca en boca. De momento, el cantaor cartagenero le da vueltas a un proyecto para realizar una antología de los cantes mineros, «de los que soy heredero».