EFE
Enfundado en un traje negro y con la elegancia y el porte en el escenario de épocas pasadas, apareció Adamo con "C´est ma vie" tras la que se disculpó por la ausencia de Madrid por "demasiados años".
Le esperaba más de una hora y media de concierto ante un público maduro, que pudo disfrutar de lo que había acudido buscando: éxitos como "Tu nombre", "Un mechón de tu cabello" o "Louise", entre otras, que encauzaron la primera mitad del espectáculo y que sus seguidores recibían con aplausos una a una, seguidos de un murmullo que recordaba al compañero de qué tema se trataba.
Peinando canas y con sonidos y formas de otros tiempos, el cantante italo-belga también lució ese atractivo que hacía suspirar a muchas, y que anoche no dudaron en acercarse al escenario para entregarle un obsequio y estrecharle la mano.
Ramos de flores, cartas, paquetes y hasta un foulard, que el cantante no dudó en enroscarse al cuello, fueron apareciendo ritualmente al final de cada canción.
Estaba claro que su público le recordaba, y mucho, pero por si quedaba alguna duda se encargarían de despejarla en la segunda parte de recital que Adamo comenzó en francés y acompañado solo de un piano con "Le monde a mal", un tema que lo distancia de sus habituales baladas y despierta la parte de canción-denuncia del artista.
Después llegarían temas más populares como "En bandolera", "Las chicas de la playa" o "Cae la nieve" -la canción que le dio la fama mundial a finales de los sesenta-.
A estas alturas del concierto la mayoría de los asistentes habían olvidado su pudor inicial y se habían levantado de sus asientos moviéndose de un lado para otro con las manos entrelazadas en lo alto y coreando los estribillos, mientras Adamo contestaba emocionado: "u00A1Fantástico!".
Bien por la emoción, o por los años transcurridos, el cantante tuvo que recurrir a la memoria de uno de los asistentes al quedarse en blanco mientras cantaba en español el estribillo de "Le Reuseao".
Luego, el cantante reflexionó sobre "una canción escrita hace cuarenta años" y que nunca imaginó que "pudiera seguir de actualidad", "Inch´Allal", sobre la paz en Oriente Medio.
Llegaba la recta final y algunas voces en el público se encargaban de recordar títulos que aún no habían sonado en el patio central del Conde Duque.
Pero es que, Adamo había guardado una traca final para los nostálgicos que se encendió con "La noche", siguió con "Mis manos en tu cintura" y estalló con "Mi gran noche" -con el estribillo en la versión que hizo Raphael-, tema con el que se despidió de Madrid.