SERGIO ILLESCAS
sta noche van a pasar muchas cosas, menos de las que vienen diciendo». Con esta frase Miguel Bosé, ayer, en la Ciudad Deportiva de Alicante, dejaba claro a las más de 7.000 personas que fueron a verle que salía a por todas y acallaba todos los comentarios vertidos sobre él tras haber cancelado algunos de los conciertos de su gira. Pasadas las 22.30 horas, tras la actuación de Second (grupo que ejerció el papel de telonero);, el cantante, de origen panameño pero formado como artista en territorio español, salió al escenario ataviado con un elegante traje negro para demostrar que su voz estaba a punto. Aunque al principio se notó un poco que su garganta había estado castigada, a medida que avanzaba el show fue ganando confianza y solapando sus carencias con garra.
Arrancó «Sereno», uno de los grandes éxitos de su carrera que componen «Papito», su nuevo trabajo discográfico y título de esta gira. Bosé se sentía cómodo sobre el escenario ya que presentaba una cuidada selección de sus canciones de toda la vida, aunque de una manera más electrónica. Esto se vio reforzado por el espectáculo lumínico que le acompañaba y una buena dosis de videoproyecciones. No obstante, ninguno de los temas perdía esa esencia que permitía al respetable teletransportarse a los momentos en los que se estrenaron.
Sus movimientos se debatían entre danzas de oriente y occidente e incluso dejó ver ademanes flamencos en la canción «Sevilla», uno de los momentos más emotivos de la noche. Volvió loco al público con «Nena», enterneció con «El hijo del capitán Trueno», abrumó con «Bambú», divirtió con «Don diablo» y regresó a sus inicios con «Linda». Bosé se vio acompañado de grandes guitarras -uno de ellos, incluso, emuló a Jimi Hendrix tocando desde el suelo- y de dos voces femeninas que apoyaban esa voz que había despertado tanto revuelo. El cantante se mostró simpático durante todo el concierto y no dudó en saludar con un «Bona nit» al público alicantino.
Aunque al final del show, cuando hablaba, se le notaba un poco de afonía, el cantante resistió durante dos horas sobre el escenario, sin temor a dejarse la voz. Culminó con un esperado «Bandido» y volviendo a entonar «Nena», al parecer una de las favoritas de sus fans en esta gira. De Second, el grupo que antecedió a Bosé, subrayar su buen entendimiento de la música británica. Como incidente, cabe señalar que algunos discapacitados físicos se quedaron fuera de la plataforma instalada en el recinto, lo que denunció la concejala socialista Laura Soler, que fue una de las afectadas. Además, en la salida se volvieron a vivir momentos de agobio, al igual que en otros conciertos en este lugar.