4 VERANEARTE | GUILLERMINA PERALES
Bajar por la Rambla en dirección a la Explanada a cualquier hora del intenso verano es una experiencia estimulante y abrumadora. Pendientes, tatuajes, cuerpos casi desnudos o anatomías muy marcadas por las escasas y prietas ropas de playa o fiesta. Vestidos para el trabajo o vestidos por la religión, por la etnia, pero sobre todo por las modas y costumbres. Un dibujante o pintor de cualquier época podría sacar sus conclusiones, divagando con líneas de dibujo, ensayando con el trazo las formas, las figuras, los gestos que se registran en esta realidad humana. Exagerando rasgos o anatomías según sus impresiones e ideas estéticas.
Por contraste, a la sombra de la sala de exposiciones de Bancaja, contemplamos dibujos realizados entre los siglos XV al XIX. Desde dibujos muy dependientes de una técnica de construcción académica, donde las formas y sus proporciones casi estaban establecidas de antemano, hasta la libre interpretación del cuerpo humano de un Ribera, o el análisis más psicológico, burlesco e irónico de Goya que no sólo dibuja si no que reinventa la visión de la pintura, la expresión de las formas.
Esta es una buena ocasión para asomarse a estos antiguos medios de interpretar la realidad, tremendamente vigentes en el arte con las nuevas tecnologías de nuestro presente. Y un descanso para la vista cuando vemos la realidad con cierta distancia.