CRISTINA MARTÍNEZ
P
rimero fue periodista, luego escritor, después empezó a atravesar fronteras y finalmente, lo que es ahora, un viajero empedernido, pero con mayúsuclas, de los que buscan, de los que aprenden y de los que saben contarlo. Por eso, Javier Reverte (Madrid, 1944); se considera más escritor que periodista, «aunque el periodismo es el que me ha dado muchas claves e instrumentos para poder escribir».
Reverte participó ayer en la última sesión del curso «Periodismo, literatura y solidaridad» que se ha celebrado en Alicante, organizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera de Elche. «Del periodismo a la literatura» fue el título de la conferencia que ofreció este escritor, que con su novela «La noche detenida» ganó la primera edición del Premio Ciudad de Torrevieja.
Esa transición «es casi una evolución personal», asegura el atuor de libros como «El sueño de África» o «Trilogía de Centroamérica». «Ahora estoy prácticamente retirado del periodismo, pero en ese mundo empecé y en mi literatura y mi manera de contar hay mucha relación con él, además creo que son dos ramas de un mismo árbol, como dijo Truman Capote, que escribió un libro tan maravilloso como "A sangre fría"».
Y es que Javier Reverte afirma que cuando escribe «no me puedo escapar de la realidad, otros parten de una historia imaginada, pero yo tengo que partir de algo real porque sino no sé explicarme la historia a mí mismo. No soy capaz de inventarme un planeta. Yo la ficción la concibo no como un invento sino como un trabajo, tengo que tener un marco real físico e histórico cuando hago una novela. Yo la vida, que es algo confuso y caóticao, me la explico a través de la literatura».
«La aventura de viajar» es su último título, de momento. «Antes de escribir necesito conocer», destaca. Por eso es un amante de los viajes. «Yo creo que los españoles son más tolerantes desde que viajan más y soy partidario de que se viaje sea como sea, lo importante es irse, es exponerte, porque todo viaje te expone a algo que no conoces. Lo que significa conocer al otro enriquece y divierte».
Toda la experiencia acumulada a través de sus recorridos por multitud de países le han hecho «muy poco dogmático y mucho más tolerante, además de que me hacen sentirme más joven». Reverte dice que cuando escribe libros de viajes «pretendo hacer literatura, porque la literatura es un lenguaje en sí mismo, supone organizar la realidad».
Este escritor conoce muchos rincones recónditos y algunas de las maravillas más importantes del planeta. Pero las suyas, las que él ha vivido como tales. Las siete que se acaban de elegir, entre las que no está la Alhambra de Granada, no le interesan. «Maravillas en el mundo hay muchas, no comparto que se haga una elección, no me interesa y además no lo he seguido».