EFE
La pequeña, que nació el pasado 29 de abril en Madrid, recibirá el agua del río Jordán en esta reliquia del siglo XII, que se utilizó por última vez el 14 de enero de 2006, cuando fue acristianada su hermana mayor y primogénita de don Felipe y doña Letizia, en una ceremonia celebrada en la intimidad en el Palacio de la Zarzuela.
También fue así cuando recibieron las aguas del bautismo su padre -que cuando acceda al trono lo hará como Felipe VI- en 1968, y sus tías, las Infantas Elena, en 1963, y Cristina, dos años después.
Fue precisamente en el bautizo de otro Felipe, en ese caso el IV y sucesor de Felipe III, cuando en el siglo XVII se utilizó por primera vez la pila de Santo Domingo para un bautismo Real.
Sin embargo, no sería hasta dos siglos más tarde cuando, por una orden de Isabel II, se destinaría exclusivamente para los bautizos de los descendientes directos de reyes o príncipes.
Los hijos de Alfonso XIII, y por tanto el Conde de Barcelona, padre de don Juan Carlos y bisabuelo de la recién nacida, recibieron el agua del bautismo en tan singular pieza, que en la actualidad se custodia en el monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid.
Ni don Juan Carlos ni sus hermanas Pilar y Margarita, hijos del Conde de Barcelona, pudieron ser bautizados en ella. La Familia Real estaba en esos años en el exilio.
La orden dictada por Isabel II impidió que los dos hijos de la Infanta Elena, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, y los cuatro de la Infanta Cristina, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene, recibieran el sacramento del bautismo en la pila que lleva el nombre del fundador de los dominicos.
Para el bautizo de esos otros seis nietos de los Reyes se recurrió a una palangana de plata sobredorada del siglo XIX que está en el Palacio Real de Madrid, elaborada por la Real Fábrica de Platería, y que también se llevó a la residencia de los Reyes.
Para que la pila de Santo Domingo se traslade al Palacio de La Zarzuela es preceptivo, de acuerdo con la tradición, que el Rey lo solicite por escrito a la superiora de las dominicas que la custodian y que darán curso a la petición, previa anotación en un registro especial.
La pieza está realizada en piedra blanca sin tratar y recubierta de plata. Unos adornos dorados muestran las armas reales y los escudos de la Orden de los Dominicos.
Domingo de Guzmán, fundador de la orden, fue el primero con el que se usó la pila en Caleruega (Burgos);, en 1170. Sesenta y cuatro años más tarde fue canonizado por Gregorio IX.
Desde la iglesia parroquial de ese pueblo burgalés, la histórica pieza se llevó a la iglesia de los Guzmanes de la misma localidad, donde era venerada como reliquia, hasta que Felipe III la reclamó para que fuera trasladada a Valladolid, donde entonces estaba la Corte.
Cuando se bautice a la segunda hija de los Príncipes se cumplirá con otra de las tradiciones de la Familia Real: un envase con agua del río Jordán estará en el Palacio de la Zarzuela para el bautismo.
Un fraile franciscano la habrá recogido en Tierra Santa y la habrá entregado al cónsul general de España en Jerusalén y en los territorios palestinos, para que sea enviada a Madrid a tiempo para el bautizo de la nueva nieta de los Reyes.
Todos los años, el último jueves de octubre, los franciscanos acuden en peregrinación, custodiados por el ejército israelí, al lugar donde fue bautizado Jesús, frente a Jericó.
El agua se hierve, se filtra y se guarda en unos envases de cristal con la inscripción de Tierra Santa.