15 de junio de 2017
15.06.2017

El Oteiza que nunca fue

El Ayuntamiento de Alicante encargó en 1972 al artista un monumento al foguerer que se frustró

22.06.2017 | 01:27
Dibujo realizado por Enrique Llobregat, en base a la idea de Oteiza.

Fue uno de los máximos exponentes de la escultura del pasado siglo, con un amplio bagaje y reconocimiento. Su concepción amplia del arte, no limitada al objeto artístico en sí sino al contexto en el que debía exhibirse, frustró un proyecto que el Ayuntamiento de Alicante encargó a Jorge Oteiza en 1972. Las desavenencias, los desencuentros y, sobre todo, la visión global del escultor ante el encargo de un monumento al Foguerer para ubicar en la Plaza de España hicieron que el proyecto cayera en saco roto.

El Museo Oteiza, dentro de su colección Cuadernos, ha querido recuperar esta historia de la que apenas había datos y lo ha hecho con una publicación, realizada de la mano del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, firmada por el arquitecto Joan Calduch y el artista Martín Noguerol,que han recuperado numerosa documentación inédita que clarifica esta historia.

Los autores de Oteiza en Alicante. El monumento al foguerer, 1972 presentaron ayer esta publicación en el MACA, acompañados por el concejal de Cultura, Daniel Simón, y el subdirector del Museo Oteiza, Juan Pablo Huércanos. «Nos pareció interesante rescatar este proyecto porque recupera la memoria y porque más allá del hecho en sí, pone de manifiesto el pensamiento y el modo de entender el hecho artístico de Oteiza», afirma Huércanos.

La concepción global del arte de Oteiza, que se rodeó del artista Adrián Carrillo, el crítico de arte Ernesto Contreras, además de arquitectos, como Vicente Vidal y Alfonso Navarro, y urbanistas, le llevó a conformar con su obra un nuevo espacio urbano, de enriquecimiento para el ciudadano, algo que le enfrentó al ayuntamiento, que buscaba la colocación de un monumento sin más.

«El arte era para él una herramienta de activación de la ciudad, una manera de concebir el espacio urbano». Para el subdirector del Museo Oteiza, esa concepción global «le llevó a rodearse de un grupo de arquitectos y urbanistas porque buscaba construir comunidad a ravés del arte y del trabajo colectivo de otras disciplinas». De hecho, quería unir la plaza con el Panteón de Quijano y eliminar el tráfico.

Esta historia era bastante desconocida. «Se sabía poco más allá del dato del encargo y de que no se realizó. Teníamos parte de las cartas que intercambió con el equipo con el que trabajaba, pero el estudio aporta mucha documentación que existía en el Ayuntamiento de Alicante».

El proyecto, segun Huércanos, se aborta «en una fase intermedia» por lo que no existen bocetos realizado por la mano de Oteiza.

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