La noche de José Estruch

El Principal de Alicante acogió anoche la gala de la primera edición de los premios que llevan el nombre del director alicantino y Premio Nacional de Teatro

19.10.2016 | 00:57
La noche de José Estruch

Daniel Grao, Asun Noales y Consuelo Trujillo fueron algunos de los galardonados.

Decir que en una gala de entrega de premios los protagonistas son los premiados suena a perogrullo. Pero a veces la excepción confirma la regla. Este es el caso de los Premios José Estruch que se entregaron ayer en el Teatro Principal. Y es que fue «mala» suerte que los galardonados lo fueran en la primera edición y que la gala se convirtiera en un acto de reivindicación y homenaje a la figura de un alicantino, reconocido y venerado por las gentes del teatro en Madrid, pero prácticamente desconocido en su Alicante.

El nombre de José Estruch (1916-1990) resonó ayer en numerosas ocasiones en el escenario del Principal, cuyo director, Paco Sanguino, fue artífice de la constitución de estos premios de la escena con los que se quiere distinguir lo mejor que ha pasado por ese escenario la temporada pasada. Darles el nombre del director y Premio Nacional de Teatro –único alicantino de la larga lista– fue la guinda. Después el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert se convirtió en organizador y patrocinador, y se sumaron el Ayuntamiento de Alicante, el Banco Sabadell, el MARQ –que financió el trofeo para los ganadores–, la Agencia Valenciana de Turismo y el Instituto Valencià de Cultura, que llevó al Principal la obra Two ladies or not two ladies que antecedió a la gala.

En el teatro, al fin y al cabo el mejor lugar para homenajear a Estruch, un estudiante de ingeniería a quien La dama boba interpretada por Margarita Xirgú le hizo cambiar los planos por las obras de teatro.

Marisol Limiñana, exdirectora del Teatre Arniches, llevó las riendas de la gala junto a la actriz Vene Herrero, autora de una tesis doctoral convertida en libro sobre el también profesor de la Resad de Madrid donde formó a algunos de los más destacados actores y directores de la escena española.

Precisamente Vene Herrero sobrevoló por las andanzas vitales y profesionales de Estruch, desde que recorrió tierras alicantinas con La Barraca de Lorca hasta su exilio en Londres, donde montó obras clásicas con niños vascos refugiados, pasando por Uruguay, país que le reafirmó como director teatral, y su vuelta a Madrid como profesor en la Resad.

«Los premios Estruch tratan de poner de relieve a la persona y al profesional que fue, celebrar el hecho teatro al arrancar la temporada y recordar a uno de tantos insignes alicantinos cada octubre. Recordar para hacer memoria, memoria para construir futuro en nuestra ciudad», aseguró Limiñana ante un auditorio en el que destacaron personalidades del mundo del teatro.

La entrega de las «llàntias» –antiguas lámparas romanas–, realizadas por Morán Berruti, comenzó con la otorgada a la mejor producción valenciana de artes escénicas, que recogió Asun Noales, directora y coreógrafa de Otra Danza, con algunos de sus compañeros, por su producción Clandestino, de manos del director de CulturArts, Abel Guarinos, que sustituyó al conseller de Cultura, Vicent Marzà, que no pudo asistir por una indisposición. «Recibir este premio es una alegría y queremos dar las gracias a esta persona que está dinamizando tanto las artes esencias en Alicante, Paco Sanguino». La bailarina espera que «este premio pueda ayudar a que se apoye más la danza en Alicante».

Con carácter póstumo se entregaron dos distinciones a la investigación en artes escénicas, a Antonio González y Josep Lluís Sirera. El portavoz municipal, Natxo Bellido, hizo la entrega a Sonia González y Remei Miralles en nombre de los premiados.

La gala, a la que asistieron del equipo de gobierno municipal el vicealcalde, Miguel Ángel Pavón -el alcalde se encontraba en Madrid–; el portavoz, Natxo Bellido, y el concejal de Cultura, Daniel Simón, entre otros ediles, continuó con la llàntia a la mejor autoría que recayó en Alberto Conejero, por La piedra oscura, y que le entregó el director del «Gil-Albert», José Ferrándiz Lozano. «Necesitamos la cultura porque sin cultura no tendremos futuro como país», aseguró el premiado.

Luz al espectáculo
Àlex Rigola, por la dirección de Marits i mullers, recibió uno de los trofeos que le entregó el director del Principal, Paco Sanguino. «Quería dedicar este premio a una alicantina, María Domenech, que lleva muchos años poniendo las luces a mis espectáculos».

La siguiente en subir al escenario fue Consuelo Trujillo, como mejor intérprete de reparto por Medea, reconocimiento que recibió de Sonia Mulero Monroy, directora adjunta de la Fundación Banco Sabadell. La actriz destacó que «en este escenario acabábamos la gira de Medea y eso es significativo porque ha sido importante para mí artísticamente y emocionalmente, por eso quiero dedicar este premio a mis compañeros». También agradeció «el reconocimiento de este jurado que los actores necesitamos mucho» y «a Estruch sus lecciones de interpretación y a toda la gente que enseña porque necesitamos maestros que saquen el don de donde lo tenemos muy escondido».

Daniel Grao y Adriana Ozores –que no pudo asistir por encontrarse rodando fuera de España– fueron galardonados con el premio a la mejor interpretación principal ex aequo, por La piedra oscura y Atchúusss, respectivamente, que les entregó el vicealcalde, Miguel Ángel Pavón. En nombre de Ozores, recogió el premio el coproductor de la obra, Jesús Cimarro. «Adriana está en Vietnam y, como ella dice, la mejor manera de recoger un premio es estar trabajando. Quiero felicitar al teatro Principal y al Gil-Albert que han tenido la iniciativa de crear estos premios con el nombre de una figura que era un genio y que esta ciudad le rinda este homenaje es para dar las gracias a todas las personas que hacen que este tipo de reconocimientos sirvan para que la cultura tenga el lugar que le corresponde».

Grao quiso dar las gracias «al público que cada noche se emociona con nosotros» y afirmó que «la mitad de este premio es para mi compañero, Nacho Sánchez».

Por último, la «llàntia» a la mejor obra teatral fue para La piedra oscura, que recogieron la coordinadora artística del Centro Dramático Nacional, Míriam Gómez, y el productor de La Zona, Miguel Cuerdo, de manos del diputado de Cultura, César Augusto Asencio. «En nombre de los trabajadores de CDN quiero agradecer la concesión de este premio que es emocionante por llevar el nombre de uno de los más grandes del teatro que ha dado este país», afirmó Gómez. Por su parte, Cuerdo espera que este premio «sirva para fomentar la cultura en esta ciudad».

Y el nombre de José Estruch volvió a resonar en el Principal para bajar el telón de esta gala, en la voz de Vene Herrero, con unas palabras del poeta mexicano Efrain Huerta. «Pepe Estruch tiene un corazón más profundo que el mar Mediterráneo».

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