Director de cine

Juan Antonio Bayona: «Me gustaría que mis filmes sacaran de su zona de confort al espectador»

Su atípica fábula que habla del dolor, de dejar de ser un niño y del cáncer logra una gran acogida en las salas españolas ante el reto de ser el estreno del año

10.10.2016 | 04:15
Juan Antonio Bayona: «Me gustaría que mis filmes sacaran de su zona de confort al espectador»

Tras El Orfanato y Lo imposible, el cineasta cierra su trilogía sobre la infancia adaptando el cuento de Patrick Ness. A la espera de la respuesta en taquilla, la producción ha tocado la fibra a la crítica, sobre todo a la norteamericana, que ve en el cineasta una especie de «nuevo Spielberg».

¿Cómo descubrió la novela de Patrick Ness en la que se basa la película?

La primera persona que me habló de ella fue Sergio G. Sánchez, guionista de El orfanato y de Lo imposible. Me la regaló y, antes de leerla, mi agente de Los Ángeles me envió por correo electrónico el guión basado en ella. Fue entonces cuando decidí leerla y me pareció muy potente, muy emocionante y con muchos temas en común con mis otras películas. Inmediatamente después leí el guión, una adaptación muy fiel que había hecho el propio Patrick Ness, y empecé a considerar la posibilidad de hacer la película.

¿Cuáles eran esos temas que le interesaron y que ya había tratado en otras ocasiones?

Uno era la relación entre madres e hijos, un tema que he abordado en todos mis largometrajes. Otro, la cercanía de la muerte ante una experiencia muy difícil e intensa. Estaba en El orfanato, donde la protagonista tenía a su hijo enfermo. Estaba en Lo imposible, donde la tragedia envolvía a los personajes. Y está en Un monstruo viene a verme, donde el niño protagonista debe hacer frente a la enfermedad terminal de su madre. Y otro tema importante que también está en mis otras películas es la infancia, en concreto la obligación de hacerse mayor a marchas forzadas ante una experiencia que te revuelve y hace que reconsideres tu vida.

Aunque no es el tema central, Un monstruo viene a verme también habla del cáncer. ¿Cómo se planteó abordar un tema tan delicado?

La novela ya estaba muy bien documentada, pero hicimos un trabajo riguroso de investigación y nos reunimos con especialistas y con personas que habían sufrido la enfermedad. Algunos de nosotros la habíamos vivido muy de cerca y aportamos también nuestras experiencias personales. Deseábamos abordar el tema con la mayor delicadeza y sensibilidad posible porque somos muy conscientes de que, por desgracia, es una enfermedad que afecta a muchísimas personas. Aun así, creo que es importante subrayar que no es un filme sobre la enfermedad, sino sobre cómo lidiamos con la pérdida.

Hábleme del personaje de Conor (Lewis Mac Dougall), el niño protagonista.

Es el personaje más complejo al que me he enfrentado nunca. No sólo porque tenga muchas capas y aristas, sino porque no es un personaje fácil. Conor no es el típico niño encantador, accesible y empático que te seduce con facilidad. Es hermético, tiene la mirada triste y a veces reacciona con agresividad. Entenderle, llegar hasta su corazón y compartir con el espectador nuestra visión del personaje no era tarea sencilla. Por suerte, la extraordinaria interpretación de Lewis MacDougall, el actor que le da vida, nos allanó muchísimo el camino. Vimos a cientos de niños para ese papel, pero cuando le conocimos supimos al instante que él era Conor: su misterio, su mirada, su mezcla de dulzura y dureza. Es un actor inmenso, no tengo palabras para describir lo que hace en Un monstruo viene a verme.

¿Por qué decidió contar con Felicity Jones y Sigourney Weaver para dar vida, respectivamente, a la madre y a la abuela del protagonista?

A Felicity Jones la descubrí en Like Crazy y, además de parecerme una actriz extraordinaria, me cautivó la inocencia y la vulnerabilidad que transmitía. Ambas cosas eran perfectas para su personaje en Un monstruo viene a verme. Es como un ángel, y tiene una dulzura que me permitía conservar la belleza del personaje de la madre hasta el final, mantener su calidez incluso cuando la enfermedad se cebaba con ella. Felicity es una mujer extraordinaria, y valoro que estuviera tan abierta a probar cosas y jugar en el set porque es algo muy importante cuando ruedas con niños, para los que a veces todo es un juego. En cuanto a Sigourney Weaver, ¿qué puedo decir? Es una actriz magnífica.

¿Qué convertía a Liam Neeson en el actor ideal para encarnar al monstruo?

Todo. No se me ocurre actor con una presencia y una rotundidad en los gestos, en la mirada y en la voz como él. Su trabajo en la película es extraordinario. Ha sabido aportar a nuestra criatura la mezcla ideal de fortaleza y humanidad.

¿Es Un monstruo viene a verme su película más arriesgada?

No sé si la más arriesgada, pero sí la más compleja tanto a nivel técnico como a nivel narrativo. Es un filme muy especial, contado desde el punto de vista de un niño que pasa por una situación que no entiende y debe lidiar con personajes fantásticos en un contexto realista. Es una película grande, con efectos visuales increíbles, pero su base es una historia pequeña e intimista. Confieso que es la película en la que más indefenso me he sentido durante el rodaje porque su historia era mínima, no tenía casi acciones, era muy psicológica y estaba llena de digresiones. El camino para llegar la esencia del relato no era fácil.

¿Qué cree que va a encontrar el espectador en ella?

Eso nunca se sabe. Sólo puedo decir lo que a mí me interesa como espectador, y me gustan las películas que me remueven por dentro, que me emocionan, que me hacen salir de mi zona de confort y reflexionar sobre quién soy. Me encantaría que mis filmes tuvieran ese efecto sobre el espectador. Lo intenté en El orfanato y Lo imposible, y me lo he vuelto a proponer en Un monstruo viene a verme.

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