El agobio de las hijas de Obama

Una multitud de curiosos impide a Malia y Sasha desenvolverse con normalidad en Madrid

01.07.2016 | 01:18
El agobio de las hijas de Obama

Malia y Sasha, hijas de Barack y Michele Obama, aprovecharon la mañana de ayer en Madrid mientras su madre cumplía con la agenda oficial para ir de compras por la Gran Vía y después acudieron a un restaurante, con el consiguiente revuelo allí por donde pasaba la comitiva de guardaespaldas y acompañantes.

En la Gran Vía entraron en varios establecimientos de grandes marcas de ropa y complementos. En una de ellas, Sfera, y en la que estuvieron las dos jóvenes una media hora, se fueron sin comprar nada agobiadas por el medio centenar de personas entre periodistas y curiosos que seguía sus pasos, ante la atenta mirada de varias decenas de guardaespaldas. Los responsables de la seguridad de las hijas de Obama entraron antes en el centro comercial para avisar que iba a ir alguien, pero que no podían decir quién.

Tras la mañana de compras acudieron a La Castela, un restaurante de referencia de cocina de mercado, en el distrito de Retiro, donde hace unos días también disfrutó de sus exquisiteces el actor Harrison Ford y su mujer, la actriz Calista Flockhart.

Malia y Sasha se reunieron allí con su madre Michaelle y una docena de acompañantes y, ante la sorpresa del personal de establecimiento, se sentaron en una mesa que había reservado previamente la Embajada de EE UU.

Tras almorzar se marcharon provocando el mismo revuelo de curiosos y periodistas que habían formado al llegar. Antes del almuerzo, la primera dama de EE UU animó a las jóvenes estudiantes españolas a contribuir a un cambio cultural en los países desarrollados que combata la desigualdad femenina y se reunió con la reina Letizia, a la que definió como una amiga y «un modelo» para todo el mundo.

Michelle Obama, que llegó el miércoles a España acompañada por sus hijas Malia y Sasha, y su madre, Marian, protagonizó por la mañana su única actividad oficial pública, una conferencia en defensa del derecho a la educación de 62 millones de niñas en el mundo ante un público mayoritariamente femenino, formado por casi 600 estudiantes de 18 a 24 años. Doña Letizia quiso acompañarla en este acto, organizado en la Nave 16 del complejo cultural Matadero Madrid, y pronunció también unas palabras, en las que elogió el compromiso de Michelle Obama contra la discriminación educativa de la mujer a través de su iniciativa Let Girls Learn (Dejemos que la niñas aprendan), en la que se enmarcaba su conferencia. Durante su intervención, fuertemente aplaudida por las estudiantes, Michelle Obama pidió a los países desarrollados que inicien un cambio cultural que derribe las «distintas varas de medir» aplicadas a hombres y mujeres, ya que, argumentó, la verdadera igualdad no solo se consigue con leyes, sino también cambiando «las mentes y los corazones». Por ello, emplazó a las jóvenes y adolescentes invitadas –procedentes de distintas universidades públicas españolas y colegios bilingües madrileños– a que se impliquen en favor de este objetivo, sin limitarse a sentir lástima por las niñas no escolarizadas, y a que combatan también la desigualdad en su propia sociedad. Compartió además su propia experiencia, la de una niña negra de orígenes humildes obligada a «dejarse la piel» para graduarse y que, cuando lo consiguió, lo primero que le preguntaron es cuándo iba a formar una familia. Michelle Obama dio paso a continuación a doña Letizia, a quien presentó como «una voz poderosa y un modelo para ustedes y para todo el mundo», con quien le une una relación de amistad y la afinidad derivada de compartir, como madres, la responsabilidad de criar a dos «hermosas e inteligentes» hijas.

En su intervención, casi íntegramente en inglés, recordó al personaje cinematográfico Baktay, la niña afgana protagonista de Buda explotó de vergüenza, perseguida por querer estudiar, para pedir una reflexión sobre cuántas historias como esa se repiten en el mundo. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se envontraban entre los asistentes. La noche del miércoles asistió a una cena privada organizada por el embajador, James Costos, a la que acudió una decena de invitados, entre ellos Sáenz de Santamaría, la presidenta del Santander, Ana Botín, y el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine