Londres era cutre cuando los primeros antillanos llegaron

02.07.2016 | 00:41
Portada ´Solos en Londres´.

Solos en Londres

  • Autor: Sam Selvon 
  • Editorial: Automática 
  • 180 páginas
  • Precio: 17 €

Quienes hayan leído ´Sábado por la noche y domingo por la mañana´, del gran Sillitoe, tendrán una idea aproximada de los niveles de cutrerío que podían alcanzar los estratos populares ingleses en los años cincuenta. A esa Inglaterra –que, pese a todo, sigue tan costrosamente viva como la capacidad de tragar pintas de Nigel Farage– llegaron en los 50 las primeras oleadas de jóvenes antillanos que tan bien refleja el trinitense Sam Selvon en ´Solos en Londres´ (1956). Y lo hicieron con ese habla particular que atraviesa la novela –un clásico de la literatura inglesa de la segunda mitad del XX– y que, como explica su traductor, es una síntesis comprensible de muchas hablas incomprensibles. Lo hicieron también con el empuje de buscarse la vida y sin saber que su presencia iba a contribuir de modo decisivo a hacer de Londres la ciudad con la faz y las entrañas más variopintas. Hemos tardado 60 años en tener acceso a ´Solos en Londres´, pero no se duerman. Por desgracia, los libros se van deprisa de las librerías.

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