Un viaje para surfear Nueva Zelanda en bici

El alicantino Atila Madrona relata en un libro los 9.000 km que recorrió con una bici y una tabla de surf

10.06.2016 | 01:14
Un viaje para surfear Nueva Zelanda en bici

La aventura en un libro. Atila Madrona se recorrió Nueva Zelanda buscando las olas con una bicicleta y una tabla de surf. Pedaleó a lo largo de 9.000 kilómetros y surfeó todas las olas que pudo en diez meses, además de relatar cada día su viaje en un blog. Inició su viaje tras plantearse que quería dedicar un año de su vida a vivir sus pasiones. Ahora cuenta su aventura en un libro que presenta hoy en Ulab Alicante.

Después de diez meses de viaje que culminó el pasado mes de octubre, la editorial Libros.com propuso al fotógrafo alicantino Atila Madrona, de 27 años, contar su aventura en papel, ya que el relato online lo hizo cada día con los dispositivos móviles que se llevó a Nueva Zelanda. El resultado lo presenta hoy en el espacio de coworking Ulab (Plaza San Cristóbal, 14) a las 19 horas.

Libros.com es una editorial que apuesta por el crowdfunding para desarrollar sus proyectos y Atila necesitaba al menos 150 aportaciones de unos 20 euros de distintas personas para poder publicar su libro, y dos días antes de que acabara el plazo alcanzó el objetivo. Don't follow this bike. 9.000 kilómetros en bici y surfeando por Nueva Zelanda es el título de un relato de 230 páginas con otras tantas fotografías que explican sus vivencias en el país oceánico.

«Lo echo muchísimo de menos ahora, sobre todo a la gente, que es a la que dedico el libro. Nueva Zelanda es impresionante», señala el joven de 27 años, a quien lo primero que le sorprendió fue el clima extremo del país. «Al principio pensaba que iba a ser un viaje más tranquilo, con mucho sol, pero llovía muchísimo y a veces me preguntaba dónde me había metido», recuerda, tras explicar que vivió cada estación del año en una zona diferente del país y así ha estructurado su historia.

Un relato en el que no faltan pinchazos de rueda, inundaciones, encuentros con animales, caídas de la bici y persecuciones río abajo de la tabla de surf y el equipaje, pero en el que ha intentado contar su experiencia «con sentido del humor porque realmente no he tenido ninguna experiencia mala».

Madrona emprendió este viaje con una ayuda de Microsoft, empresa en la que trabajaba, cuya tecnología utilizó en la tableta y los dos móviles que llevaba para demostrar que cualquier persona se puede comunicar desde cualquier lugar del mundo.

A Atila, además, le ha servido para poder comparar las olas de las playas de Nueva Zelanda con las del Mediterráneo, que no tienen nada que ver, así como a conocer a algunos de sus mitos del surf, como al fotógrafo Logan Murray, quien le hizo algunas de las fotos sobre su tabla en plena ola.

El alicantino, que inició su viaje tras plantearse que quería dedicar un año de su vida a vivir sus pasiones –que en su caso combina la bicicleta, la fotografía y el surf–, le ha cogido el gusto a viajar ligero de equipaje y ahora pretende realizar una aventura similar en territorio nacional.

«Me gustaría poder hacer todo el perímetro de España con la misma filosofía. Hay mucha gente que me dice que este viaje no lo podría hacer aquí, pero me gustaría intentarlo», señala el joven alicantino.

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